<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076</id><updated>2011-12-25T07:47:31.729-08:00</updated><category term='relato'/><category term='día a día'/><category term='Humor'/><category term='terror'/><category term='recomendaciones'/><category term='cuentacuentos'/><title type='text'>El pistolero iba en pos de él</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>28</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-1383063244696422957</id><published>2011-12-21T13:03:00.001-08:00</published><updated>2011-12-21T13:04:03.768-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Tenía la sensación de haber escuchado tantas veces esa canción</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;Teníala sensación de haber escuchado tantas veces esa canción que nocreía que pudiera descubrir en ella nada nuevo. Aún así, pensóque nunca la había escuchado como se merecía, y estaba dispuesta adarle una oportunidad diferente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;Sacóel CD de su caja y lo colocó con cuidado en la cadena. Después, ysin darle al play, encendió las velas que había colocado en losestantes de la habitación y en la mesilla. Disfrutó del olor de lacanela y la vainilla mientras daba un trago a su copa de vino. Ladejó en la mesilla, se tumbó en la cama y, entonces sí, pulsó elbotón adecuado del mando a distancia. Cerró los ojos y empezó adejarse invadir por el sonido suave de la percusión y por aquellamelodía envolvente. El calor del vino le subía desde el estómagohasta el pecho y la cabeza, embriagando todo a su alrededor, y lamúsica empezó a acariciarle los tobillos. Sólo en ese momentopensó en que nunca se había dado cuenta de lo erótica que podíaresultar aquella pieza. Sí, erótica. Incluso se sobresaltó un pocoal pensar en que pudiera sentir esa calidez después de tanto tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;Sinapenas pensar en lo que hacía, una de sus manos comenzó a acariciarsu pecho por encima de la camiseta. Apenas un roce, suave,estremecedor, que provocó un pequeño suspiro en sus labiosentreabiertos. Normalmente, era mucho más directa a la hora de darseplacer. No solía dedicarse mucho tiempo, ni entretenerse en cariciaspreliminares, pero esta ocasión era diferente. Esta vez, el vino yla música estaban haciendo su trabajo. Y la mano que rozaba supezón, endurecido y anhelante, no era la suya, si no la de él. Lamano que acariciaba su pecho, que jugaba con su contorno, que loapretaba con suavidad, era una mano que conocía bien, porque lohabía hecho en muchas ocasiones, pero no era la suya. Ni siquieralos dedos que subieron por su cuello hasta su boca, para que pudieramorderlos en las yemas y mojarlos con la lengua eran los suyos. Erande la bebida, de la música y de él.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;Losinstrumentos de viento seguían ensartando la melodía, yendo yviniendo, atreviéndose a escalar desde sus tobillos hasta la parteposterior de sus rodillas, obligándola a abrir las piernasligeramente para sentir su calor ascendente. Una de sus manos sehabía adentrado en su camiseta, y exploraba su tripa suave, sucadera, sus senos que temblaban a cada golpe de respiración. Másinstrumentos se sumaban, aceleraban, giraban sobre sí mismos,inspirando a la mano atrevida a llegar más allá. Baja más, subemás. Es tu cuerpo y no lo es. Juega con él. Sé mala, sé buena. Sémuy mala. Baja hasta la línea de la ropa interior. Sí, ahí, justoahí. Baja un centímetro más, acaricia, con suavidad, siente comotiembla...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;Unjadeo se escapó de su boca cuando bajó de la línea prohibida. Undedo se enredó juguetón en su escaso vello, y amenazó conencontrarse con su sexo, aunque en el último momento se retiró, loque la excitó hasta un nivel que no creía posible en su timidez. Lamúsica, de alguna manera, era más fuerte, más insistente, leapretaba más el pulso en la sien y en la punta de los dedos. Laempujaba a seguir, a dejarse llevar, a morderse los labios yarquearse en la cama. Dios, echaba tanto de menos unos labios a losque besar...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;Metiópor fin la mano dentro de su ropa interior, y se sorprendió de lahumedad que encontró allí. Un gemido trepó por su pecho y a travésde su garganta hasta estallar con la música cuando sus dedoscuriosos comenzaron a jugar, primero uno, luego dos. Y de nuevo noera su mano, si no la de él, que siempre sabía cuando acariciar,cuando entrar, cuando amagar con llenarla completamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Abriólos ojos y allí estaba él, tendido a su lado. “Estás aquí”.“Sí”. “¿Por qué?” “Por la música. Y por el vino”. Labesó, y sus bocas volvieron a unirse como entonces. Sus lenguaspelearon por invadir el espacio que la otra ocupaba, mezclando lasaliva con la cadencia de los instrumentos que se sumaban a escalerade notas y matices que ya le envolvía las caderas. Su mano, esta vezsí, la de él, se abrió paso entre sus piernas y la llenó decalidez. Y ella se dejó llevar, sabiendo que él estaba allí por lamúsica, y por el vino, pero también porque le había deseado. Ydeseó más, deseó que no fueran sus dedos los que se abrían pasoen su interior. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Leatrajo hacia sí, sobre ella, y disfrutó del peso que creía haberolvidado. El exacto de su cuerpo, desnudo, como desnuda estaba ella.Aquello que escuchaba podía ser un oboe. Sí, podía, o podía sersu respiración entrecortada. Un jadeo, su nombre susurrado, unmordisco en el cuello. El cuello, había olvidado lo sensible que erasu cuello, cómo reaccionaba a sus labios como si fueran descargaseléctricas. Acarició sus brazos fuertes, su espalda, susabdominales marcados, y bajó con impaciencia sus manos a suentrepierna. Se mordió los labios al comprobar su dureza y su calor.Estaba duro por la música, por el vino, y por ella. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;Abriólas piernas para dejarle sitio, y con sus manos le guió. Echó lacabeza hacia atrás cuando sintió cómo la penetraba, cómo laposeía despacio, cómo llegaba hasta el fondo para después escaparde nuevo. La música les empujaba, acelerando el ritmo, apremiandocon tambores y timbales el momento. Los besos dolían y sus lenguasquerían devorar cada centímetro de piel a su alcance. Cada vez lesentía más rápido, más profundo. Clavó sus uñas en la espaldasudorosa, y se agarró a él como si cayeran por un precipicio. Ycaían, la música en su pecho hinchado y el vino mareando sussentidos les hacían caer. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;Sedejó ir, ayudando con sus manos a que él empujara más fuerte, aque entrara más dentro de ella. Y al final ya no hubo amor, ni velasni ternura, si no sexo, salvaje, anhelante, lleno de locura y pasión.La música marco el ritmo, su ritmo, el ritmo de los dos. Desea,acelera, empuja, muerde, clava, sí...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;ahhhhhhhhhhhhh....&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;Elorgasmo fue tan fuerte que creyó que iba a desmayarse. Cerró losojos, se agarró con fuerza a las sábanas debajo de su cuerpo ydisfrutó de los espasmos, que la hacían estremecer desde lostobillos a los hombros. Espasmos que acompañaban a los orgasmos másintensos y húmedos que recordaba haber tenido, siempre con él,aunque ahora no estaba él.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: large;"&gt;Perohabía estado. Por la música, por el vino, y por que ella le habíadeseado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-1383063244696422957?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/1383063244696422957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=1383063244696422957' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/1383063244696422957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/1383063244696422957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2011/12/tenia-la-sensacion-de-haber-escuchado.html' title='Tenía la sensación de haber escuchado tantas veces esa canción'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-7353532001457367992</id><published>2011-12-11T16:00:00.001-08:00</published><updated>2011-12-11T16:04:25.402-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>No sabía que en la guerra...</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Nosabía que en la guerra hay monstruos más terribles que el hombre.No sabía hasta qué punto el hambre, la soledad, y sobre todo, elfrío, pueden volver loco a una persona. Lo había visto en muchos desus compañeros, y no solo en los que se habían suicidado. No sabíaninguna de estas cosas cuando se enroló en la Werhmacht condieciséis años. Ni siquiera cuando fue asignado a la OperaciónBarbarroja un año más tarde, Jürgen tenía la menor idea de lo quela guerra podía llegar a significar. Cuatro meses después, sabíacosas que nunca hubiera querido aprender.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Lasprimeras semanas de campaña fueron relativamente fáciles. Tal ycomo el Führer había previsto, el Ejército Rojo cedió terreno yhombres con demasiada facilidad. La Luftwaffe destrozó la maquinariade tierra enemiga, y los panzer del Reich masacraron las líneas dedefensa cerca del río Dniéper. La división en la que se encontrabaJürgen avanzó imparable junto con el ejército del sur hastasituarse a las puertas de Kiev, donde ellos, los guerreros de la razaaria, obtuvieron una victoria guiados por la visionaria mano delFührer. Los ciudadanos saludaron a las tropas libertadoras conflores, y el ejército soviético sufrió una derrota total. Más demedio millón de soldados bolcheviques, según se decía entre lastropas, fueron ajusticiados, y otros tantos usados como mano de obrapara la construcción de vías de suministro para el frente debatalla. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Laeuforia se desató entre las tropas. Tal y como Hitler habíapredicho, pronto Rusia estaría rendida a sus pies. Y después deRusia, el resto del mundo. Jürgen se sentía pletórico y poderosocuando les comunicaron que se dirigían hacia Moscú. Él, un humildecampesino de un pueblo cercano a koblenz, iba a participar de lacaída de aquél gigante con pies de barro que amenazaba lasupremacía de su país. Sí, en Septiembre de 1941, Jürgen sesentía pletórico. Tres meses después, vagaba solo y medio muertoentre la nieve y los cadáveres.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Cuandolas tropas se pusieron en marcha hacia Moscú, había entre lossoldados cierta preocupación por la llegada del invierno. Escaseabala comida, y la única ropa de abrigo con la que contaban era la querequisaban a los campesinos locales. Sin embargo, la noticia de que amitad de camino de la capital les esperaba un envío de víveresanimó la expedición. Apresuraron la marcha y se abrieron caminoentre las primeras nieves del invierno, sólo para descubrir a supaso desolación y muerte. Al parecer, los bolcheviques habíandestruido todo en su huida. Las carreteras destrozadas, las casasderruidas y los campos arrasados se tomaron como un signo derendición total entre las tropas, que sentían como próximo eléxito de aquella contienda. Casi no les quedaba comida, y latemperatura había bajado mucho en los últimos días, pero Jürgenestaba seguro de que pronto llegarían la comida y las ropasprometidas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Pasarondos semanas más, y los víveres no llegaron. Los termómetros, quesólo llegaban a los treinta grados bajo cero, habían dejado de serútiles unos días atrás. La nieve cubría todo el panorama hastadonde la vista alcanzaba, y muchos soldados enfermaron y murieron porel hambre y el frío. También sufrieron algunas bajas por ataques deguerrilleros y minas escondidas en su camino, pero el frío era sinduda su peor enemigo. No había nada comestible a su alcance, y paracuando los mandos de su división se dieron cuenta de que aquelladestrucción dejada por los soviéticos no era signo de rendición,era demasiado tarde. Se encontraban a más de un mes de marcha deMoscú, y el esperado envío de suministros había quedado en unafantasía infundada. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Variassubdivisiones, entre ellas aquella en la que estaba Jürgen, seescindieron del grupo principal, tomando la decisión de volver aKiev en busca de refugio. Tras un enfrentamiento con el mando de ladivisión en el que murieron muchos hombres, un grupo formado por dossargentos y unos treinta soldados, entre los que él se encontraba,partieron hacia el sur. Sólo nueve días después, treinta y uno delos miembros de aquella expedición desesperada habían muertocongelados, de inanición o se habían suicidado. Sólo Jürgenvagaba por la nieve, sin rumbo fijo, y con la piel llena de heridaspor el viento y la humedad. Cuando tras dos días de caminar ensolitario tropezó con una raíz y cayó sobre la nieve, si siquieratuvo fuerzas para acercarse su luger a la cabeza y acabar con aquellaagonía. Sólo quería dormir, pensó. Dormir, morir, nada leimportaba ya. Después se sumió en la oscuridad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Untiempo después, no sabía cuanto, Jürgen escuchó una voz dulce quele hablaba entre las tinieblas. No entendía lo que decía, peroquería escuchar, quería acercarse a aquella voz. Si había muerto,puede que le estuviera llamando desde las puertas del cielo de losguerreros. Hizo un esfuerzo por emerger, y la voz se tornó sonora yreal. Finalmente abrió los ojos, martilleados por un terrible dolorde cabeza, y descubrió que no estaba muerto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Seencontraba tendido en una cama, en una habitación de madera. Comotenía la cabeza elevada por una almohada, pudo ver que estaba tapadopor mantas hasta el cuello. Intento mover el cuerpo pero no loconsiguió. La voz que le había despertado se acercó a él como unabella muchacha de tez pálida y cabellos negros como la noche, que seasomó a su campo de visión y volvió a hablarle.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Ty menya ponimayesh? -le dijo la muchacha.- Ty govorish po russki?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Jürgenconsiguió mover un poco la cabeza, y negó en señal de que noentendía. Intentó hablar, pero tenía la garganta tan dolorida quele fue imposible articular sonido. La muchacha, en vista de que no laestaba entendiendo, se señaló con el dedo y se presentó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Menya zovut Olya. Olya.- enseño a Jürgen una chapa identificadora que había encontrado entre su ropa y le señaló preguntando- ¿Jürgen?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Elmuchacho asintió, y una sonrisa iluminó a la muchacha. Era hermosa,y siguió hablando. De todo lo que dijo, Jürgen solo entendió laspalabras “Obiéd” y “Jvátit”. Comida y suficiente. Diogracias al cielo y a la muchacha por aquello. La joven salió de lahabitación y al poco volvió con un cuenco de madera y una cuchara.Le dio de comer un poco de sopa caliente y algunos trozos de carne, ydespués se marchó haciéndole gestos de que debía descansar. Desdela puerta se giró y le dijo “Ty ochen krasivy”. Si el poco rusoque Jürgen comprendía no le engañaba, le había dicho que era muyguapo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Pasaronlos días, siempre con la misma rutina. Él dormía, la mayor partedel tiempo, y de vez en cuando, Olya le visitaba y le llevaba comida.A veces la muchacha se sentaba a su lado y le hablaba, y a pesar deque apenas entendía palabras y frases sueltas, a Jürgen leencantaba recibir su visita. La escuchaba hablar durante minutos,pensando en lo hermosa que era, y en lo que le gustaría poderentenderla y hablar con ella. Había aprendido ya varias palabrascomo “gracias”, “por favor” o “buenos días”, y legustaba emplearlas para complacer a Olya. En otras ocasiones, él lehablaba, en alemán, de su familia y de su granja, y la muchachaescuchaba sonriente. Al rato se marchaba, y Jürgen volvía adormitar en la oscuridad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Unatarde, le intentó preguntar a Olya por el lugar en el que seencontraban. No había visto a nadie más que la muchacha, por lo queno creía que se tratase de ningún tipo de hospital. Pudo entender,por lo que le explicó la chica, que estaban en una especie degranja. La familia de la chica había conseguido mantenerla escondiday a salvo de la guerra, camuflando los caminos que llevaban hastaella, y habían subsistido durante meses con lo que habían idoencontrando. Jürgen le preguntó por el resto de su familia. Queríadarles las gracias por haberle salvado la vida. La muchacha recogióel cuenco de la comida, le dio un beso en la frente y se marchósonriendo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Pasaronmás días, puede que semanas, y el muchacho no pensaba apenas en laguerra. En aquellos días, le parecía algo lejano y horrible queestaba pasando en un mundo muy diferente al que él habitaba. En sumundo solo vivían Olya y él, y los días duraban poco menos de unahora. En su lugar, otras preocupaciones empezaron a tomar cuerpo ensu cabeza. Le preocupaba su estado. Seguía sin poder moverse, y,aunque la chica le había tranquilizado acerca de su salud, temía loque pudiera encontrar si levantaba las mantas que le arropaban. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Habíaintentado preguntar a Olya sin tapujos si había perdido las piernaso alguna otra parte de su cuerpo, pero la muchacha sólo lecontestaba con sonrisas y evasivas. Le traía comida, le hablaba, leescuchaba y se marchaba sonriendo. Nunca contestaba a sus preguntas,y Jürgen empezaba a preguntarse si no había algo que la muchacha nole quisiera contar. Un día discutieron por su insistencia, y lachica se marchó sin darle la comida. Jürgen se sintió mal, y nopor no haber comido precisamente, si no por haber molestado a aquélángel que le cuidaba cada día. Pasó muchas más horas despiertopor la noche de lo normal, sobrecogido por el remordimiento y laangustia al pensar que quizá la muchacha no volviera al díasiguiente. Sin embargo, Olya volvió.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Volviósin comida, y con la mirada perdida, pero volvió. Las ojerasdenotaban que había dormido poco, y la rojez de sus ojos que habíaestado llorando. Jürgen intento disculparse en una triste mezcla desu lengua materna y el poco ruso aprendido durante aquél tiempo,pero la muchacha no parecía escucharle. En lugar de eso, se puso ahablar con la mirada clavada en el infinito. Habló durante más deuna hora, y Jürgen entendió, como pudo, la historia que su amiga,pues así la consideraba, le contó. Le contó como su padre y suhermano habían muerto a manos de los soldados alemanes cuando lesorprendieron recogiendo leña para hacer fuego en la granja. Comoestos habían llegado hasta la granja, las habían violado a su madrey a ella y habían matado a todos los animales. También le contócomo su madre había enfermado y muerto sólo unos días despuésdejando a Olya sola, al borde de la desesperación. Y por último, lehbló de cómo le había encontrado a unos cientos de metros de lagranja y le había arrastrado a duras penas hasta aquella habitacióny aquella cama, preocupándose de cuidarle. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Jürgenescuchó a la muchacha y lloró como hacía años que no lloraba.Lloró de tristeza por ella y por su familia, pero sobre todo lloróde rabia y de vergüenza por lo que sus compañeros habían hecho.Sintió asco por lo que representaba la chaqueta que colgaba de lasilla junto a la cama, y tuvo que apartar la mirada de Olya cuandoesta le dio un beso y se marchó. Ni siquiera pensó en decirle nadade la comida, pues dudaba que su estómago fuera a aceptarla. Nodurmió en toda la noche.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Aldía siguiente, la muchacha le visitó por la mañana, sin comida yextrañamente radiante. Reía sin parar, e incluso le preguntó sitenía novia (“U tebya est lyubimaya?”) y le dio un beso en loslabios. Habló sin parar durante una media hora y luego se marchócanturreando una canción. Jürgen pensó que volvería con comidadespués, pero no lo hizo. Finalmente el sueño venció al vacío deestómago, y se dejó llevar por la oscuridad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Enmitad de la noche se despertó, y Olya estaba sentada junto a él,mirándole fijamente. Se asustó al ver que la muchacha estaballorando, y trató de moverse sin conseguirlo. La chica habló, denuevo mirando al infinito, y le contó otra vez la misma historiaacerca de la muerte de su familia. Jürgen escuchó. Olya habló y semarchó, y el chico no pudo volver a dormir en toda la noche. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Porla mañana, la chica volvió a aparecer feliz y radiante. Cantó,tarareó, y volvió a insistir a Jürgen acerca de lo de la novia.Cuando este, haciendo acopio de sus conocimientos de ruso le pudodecir que tenía hambre (“Ya hochu est.”), Olya rió y le dio unbeso en la frente. Le dijo algo que el muchacho no entendió. Algoacerca de que la comida era para dormir. Se marchó riendo divertiday de nuevo no volvió en todo el día. Jürgen se sentía con hambrey muy débil, pero finalmente, se durmió.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Cuandose despertó por la noche, le dolía mucho el estómago, y pensó queera por el hambre. Cuando abrió los ojos, se horrorizó por lo quevio. Olya había retirado las mantas, y estaba abriendo su tripa conun cuchillo enorme. Estaba cortándole trozos de carne y dejándolaen una bandeja que ocupaba el lugar que deberían haber ocupado suspiernas, en caso de tenerlas. Sin embargo, todo lo que quedaba deJürgen era su tronco con la tripa abierta. No tenía piernas nibrazos, y cuando la muchacha le sonrió cariñosa con las manosllenas de sangre, Jürgen pensó en demasiadas cosas a la vez. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Pensóen la carne que había comido durante aquellos días. Pensó en quelos soldados alemanes, sus compañeros, habían matado a los animalesde la familia. Pensó en que desde que no comía, no dormía tanto, yen que Olya le había dicho que la comida era para dormir. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Pensóen que, si hubiera hablado ruso, aquella primera frase que incluíalas palabras “comida” y suficiente” no hubiera significado loque en un primer momento había entendido. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Pensóen que, durante aquél tiempo, la comida suficiente había sido él.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: white; font-size: medium;"&gt;Luego,dejó de pensar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: white; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-7353532001457367992?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/7353532001457367992/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=7353532001457367992' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7353532001457367992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7353532001457367992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2011/12/no-sabia-que-en-la-guerra.html' title='No sabía que en la guerra...'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-8828680828980123688</id><published>2011-12-04T15:16:00.001-08:00</published><updated>2011-12-04T15:26:33.737-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Deseaba que fueras tú. Lo deseaba con toda mi alma</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Deseaba que fueras tú. Lo deseaba con toda mi alma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Kyle miró a Josh con una mueca desorpresa desde el asiento de conductor del desvencijado Dodge de supadre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;¿Qué pelotas te pasa, Josh? -Kyle estaba atravesando su fase de “pelotas”. Todo era “pelotas esto” o “pelotas aquello”, como antes había pasado sus fases de “cojones”, “narices” e incluso “caracoles”, que por suerte duró solo un par de semanas.- Te he llamado hace cinco minutos para avisarte de que venía, tío, ¿quién pelotas iba a ser?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Tranquilo, estaba ensayando para el estreno, estoy algo nervioso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Tranquilo, Romeo, lo vas a clavar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Sí, lo voy a hacer de pelotas, seguro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Kyle rió la ocurrencia y arrancó elcoche. Condujo a través del barrio residencial donde vivía Josh endirección al instituto del que se despedirían al acabar el curso,un par de meses después. Al llegar, comprobó que el aparcamientodel JFK Memorial High School estaba prácticamente lleno. Tras dudarunos instantes, aparcó cerca de la entrada del gimnasio, en laesquina más alejada del auditorio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Te sabes todo el papel, ¿no? -Preguntó a Josh, que miraba ausente por la ventana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Casi todo, sí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;¿Casi todo?  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Tranquilo, sé lo que tengo que decir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;¿Cómo que sabes lo que tienes que decir? -preguntó Kyle mientras seguía a su amigo entre los coches aparcados.- ¿Qué mierda de respuesta es esa?  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;En lugar de contestar, Josh le guiñóun ojo y entró por la puerta lateral del auditorio, sobre la quealguien había pegado una cartulina en la que ponía “Sólomiembros del helenco y personal autorizado”. Kyle se detuvo unmomento en la falta de ortografía. Si aquello no lo había escritoLornie, la jefa de cocina, él no se llamaba Kyle Vernon. Entró porla puerta y casi se cayó al tropezarse con Josh, que estaba paradoen mitad del pasillo sin moverse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;¿Qué pelotas...?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Y entonces, la vio. Paula Logan,Julieta, en la obra. El motivo por el que Josh se había quedado sinrespiración. Apartó a este del pasillo para que no se chocara nadiemás con él, llevándoselo al camerino de los chicos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Te has quedado flipado, Joshy. Parece que nunca hubieras visto una chica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Es preciosa, Kyle. Es una locura, cada vez que la miro se para el tiempo. -Aunque le hubiera nombrado, Josh en realidad estaba hablando solo. Soñando despierto en la luna de Marte, como hubiera dicho la madre de Kyle si hubiera estado allí en aquel instante.- No creo que pueda existir nada más hermoso en el mundo. Es...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Es la novia del capitán del equipo de fútbol. Fin de la historia, Romeo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Sí, supongo. -Dijo Josh, y empezó a cambiarse de ropa.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Kyle le deseó mucha mierda, le dio unabrazo, y se fue a buscar un sitio en las primeras filas. Se sentójunto a los padres y la hermana de su amigo y pasó la siguientemedia hora charlando con ellos mientras ojeaba el programa de laobra. Conocía a todos los del grupo de teatro, e incluso habíaasistido a varios de los ensayos, así que prácticamente se sabíael texto al dedillo. Las luces se apagaron, y, tras los primerosaplausos, el telón subió. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Ahí está Josh. -dijo su madre cuando se abrió el telón&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;shhh...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;“&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;¿Porventura amó hasta ahora mi corazón? ¡Ojos, desmentidlo! ¡Porquehasta la noche presente jamás conocí la verdadera hermosura!”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;¡Qué bonito!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;¡Shhhh!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;La obra avanzaba hacia uno de losmomentos favoritos de Kyle, la escena del balcón. Y allí estabaRomeo, hablándole a su Julieta, que le miraba desde la ventana conojos de enamorada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;“&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;Pero,¡silencio!, ¿qué resplandor se abre paso a través de aquellaventana? ¡Es el Oriente y Julieta, el sol! ¡Surge esplendente sol ymata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porquetú, su doncella, eres mas hermosa que ella!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Enverdad lo eres, mi Julieta, y no solo en la noche del estreno.”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Kylese removió en el asiento incómodo. Él había estado en losensayos, y aquello no estaba en la obra. Nadie a su alrededor parecíadarse cuenta, al fin y al cabo no conocían la obra. Sólo él y elseñor Harrison, el profesor de literatura, miraban extrañados alescenario, donde Josh seguía con su monólogo sin hacer caso delapuntador ni de la mirada extrañada de Paula.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;“&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;Cadamañana, desde hace cuatro años, me he cruzado contigo por lospasillos y me he muerto un poco por dentro. Cada mañana, desde elprimer día, en el que me enamoré de ti, me he aferrado a tu sonrisapara seguir viviendo, y he maldecido el viernes que te separaba demí.”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;Vale,definitivamente, aquello no era de Shakespeare. Josh estabacometiendo alguna especie de locura, y Kyle no dejaba de mirar haciala zona en la que se sentaba el novio de Paula con sus secuaces. Apesar de que aquél gorila no fuera capaz de deletrear Shakespeare (adecir verdad, dudaba de que fuera capaz de deletrear Romeo), empezabaa darse cuenta de que algo estaba ocurriendo, y fruncía el ceño.Malo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;“&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;Heintentado olvidar el grito que me agarrota el estómago cada vez quete veo besarle, y ya no puedo callarlo más. Ya no puedo callar atodas las células de mi cuerpo, que saben que eres para mí, igualque saben que la noche sigue al día. He nacido para amarte, y simiras en mis ojos, verás que estamos hechos el uno para el otro.”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Lacosa se estaba poniendo fea. El señor Harrison se había levantado yhabía salido de la sala, seguramente para buscar al encargado deltelón, y los del equipo de fútbol estaban ya  susurrandomosqueados. Por no hablar del resto del público. Definitivamente,hasta los más despistados ya se habían dado cuenta de lo que estabapasando.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;“&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;Tequiero, Paula. Te deseo, te sueño, te espero, te necesito. Sueñocon buscar tus tatuajes con la luz apagada, y con beber de tu sonrisade cascabeles. Y sé que me dirás que sí, aunque tenga queplantarme en tu puerta todos los días de mi vida, aunque tenga queesperar veinte años. No me importará esperar. Amarte me hace seguirvivo, y daré hasta la última de mis lágrimas para hacerte feliz”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Elteatro estaba completamente revolucionado, y al ver levantarse a losdel equipo de fútbol, Kyle se levantó de su asiento y se dirigió ala salida. Pensaba en arrancar el coche y esperar a Josh en la puertatrasera. En salvarle la vida, en definitiva. Cuando estaba a punto desalir, se giró hacia el escenario, y apenas pudo creer lo que veíansus ojos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;Paulabajó por las escaleras, con una sonrisa enorme en la cara y conlágrimas acariciando sus mejillas. Se acercó a Josh, que temblabade la emoción, y cogió la cara del muchacho, que también lloraba,entre sus manos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;Cuandose fundieron en un beso dulce y apasionado, Kyle salió corriendo conuna sonrisa en los labios. Tenía que sacar a aquellos dos de allí,y tenía que sacarlos ya.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span style="color: #9fc5e8; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-vmGv29VgF98/TtwAyOwFWHI/AAAAAAAAAPs/HplVljeJpF4/s1600/ryj.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-vmGv29VgF98/TtwAyOwFWHI/AAAAAAAAAPs/HplVljeJpF4/s320/ryj.jpg" width="213" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span style="color: #9fc5e8; font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-8828680828980123688?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/8828680828980123688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=8828680828980123688' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8828680828980123688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8828680828980123688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2011/12/deseaba-que-fueras-tu-lo-deseaba-con.html' title='Deseaba que fueras tú. Lo deseaba con toda mi alma'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-vmGv29VgF98/TtwAyOwFWHI/AAAAAAAAAPs/HplVljeJpF4/s72-c/ryj.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-2496338839497679</id><published>2010-04-25T16:51:00.000-07:00</published><updated>2010-04-25T16:53:24.886-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Se perdió el fin del mundo</title><content type='html'>Se perdió el fin del mundo por un maldito trasbordo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal y como se temía, había perdido el vuelo a Munich debido al retraso en la salida de El Prat con dirección a París, y todo por culpa del volcán Eyjafjallajokull. Lo cual, bien pensado, resultaba de lo más irónico, teniendo en cuenta que aquella era la señal que llevaba esperando más de dos mil años. Dos milenios esperando el comienzo de la profecía (“El volcán en la isla teñirá el mundo de negro”) y él no llegaba tiempo por una mala resaca…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto era que el trabajo de Ángel Exterminador nunca había estado nada mal. De hecho, había sido un verdadero chollo. Vacaciones pagadas, dietas por desplazamiento, alojamiento a todo lujo y un horario flexible. Por supuesto tenía épocas de estrés, como en cualquier trabajo, pero desde aquella historia de las plagas con los egipcios hacía cuatro mil años la cosa había estado bastante tranquila. Tanto que, sin darse cuenta, se había ido relajando más de lo conveniente. Era consciente de que su declive había empezado ya con los primeros emperadores romanos y sus fastuosas celebraciones: ahora la victoria en no sé qué batalla, luego, el cumpleaños de fulanito y más tarde, la ejecución pública de menganito. Chico, aquello sí que eran fiestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio había soportado bastante bien aquél ritmo de vida. En cuanto se acostumbró a que los mensajes del jefe, cuando llegaban, lo hacían a primera hora de la mañana, no tuvo más que adecuar su horario para que todo funcionara sin sobresaltos. Así, en lugar de acostarse al llegar a casa desde las diferentes bacanales a las que sin excepción era invitado, aguantaba despierto hasta recibir la llamada del intermediario de turno. De esta manera conseguía dos cosas: aparentaba estar despierto y en marcha con el alba aún despuntando y después podía dormir hasta la llegada de la noche sin ser molestado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas continuaron de mal en peor durante los siguientes siglos. O de bien en mejor, según se mirara. Cada nueva civilización emergente encontraba nuevas vías de depravación y lujuria, y el desenfreno reinante a su alrededor hacía que los años le parecieran segundos. Solamente durante la encorsetada época victoriana se vio obligado a bajar el ritmo, pero por suerte, y como todo lo malo de la vida, pasó dejando atrás toda su rigidez y sus malos rollos. Y la fiesta, una vez más continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuó hasta el siglo XXI. Continuó, por supuesto, hasta el año 2010. Continuó, más concretamente, hasta el mes de abril de 2010. Y continuó, exacta, fatídica y estrepitosamente hasta la noche del 14 de abril de 2010. En circunstancias normales, es decir, en circunstancias pre-volcánicas, hubiera conocido aquella noche como la fiesta de las fiestas. La fiesta de las fiestas de las fiestas, y la licencia no hubiera sido exagerada. El alcohol voló, en lugar de correr, y las mujeres pasaron por sus brazos como hacía siglos, y no era una metáfora, que no pasaban. Los astros se habían alineado y el cielo se había abierto para él, pobre inmortal. Sí, sin duda, hubiera sido memorable si no hubiera sido, además, la noche anterior a la gran misión de su vida. El momento para el que, en teoría, llevaba milenios preparándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba previsto que, al día siguiente de la “fumata” negra, como la llamaba el jefe, el cielo se tiñera de rojo sobre la ciudad de Múnich (en una ocasión le había preguntado al jefe por qué en Munich. Le parecía más apropiado comenzar la movida en Jerusalén o en alguna otra ciudad simbólica, había comentado. El jefe le había contestado que era una forma de equilibrar la balanza por el Oktoberfestival, y nunca más habían vuelto a hablar del tema).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como íbamos diciendo, a las 17.23 caería un rayo en el centro de la ciudad y un coro de querubines anunciaría la llegada del Ángel Exterminador, es decir, él mismo. En ese momento bajaría del cielo armado con una espada de fuego sobre un carro tirado por caballos voladores. Y a continuación, lo típico en aquellos casos. El caos, la destrucción, el fin del mundo, todas esas cosas. Todo muy bien preparado y coordinado, una verdadera pasada, excepto por un detalle: él no bajaría con ninguna espada, ni montado en ningún carro sencillamente por que no le había dado tiempo a presentarse en su puesto a tiempo para el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí se encontraba por fin, tirado en aquél aeropuerto. Podía imaginarse la bronca que le iba a caer cuando los caballos bajaran sin espada de fuego y sin nada, no iban a asustar una mierda. En fin, no le quedaba otra que pagar los novecientos euros que le pedía aquél taxista pirata. Ochocientos por el viaje a Munich, y cien por que la espada no cabía en el maletero y la llevaba en el asiento delantero. Una cosa estaba clara: en cuanto comenzara el fin del mundo como el jefe manda y se le pasara aquél horrible dolor de cabeza, iba a ser el primero al que se cargara…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-2496338839497679?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/2496338839497679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=2496338839497679' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/2496338839497679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/2496338839497679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2010/04/se-perdio-el-fin-del-mundo.html' title='Se perdió el fin del mundo'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-7938339479064892466</id><published>2009-11-14T02:27:00.000-08:00</published><updated>2009-11-14T16:18:44.380-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.</title><content type='html'>Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. No es que esparara que no estuviera, desde luego. A decir verdad, no hubiera sabido decir qué era lo que esperaba, así que decidió enfrentarse a los hechos, simples y rotundos: Él había despertado y el dinosaurio no había ido a ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que pensó fue que ahora tendría que ponerle un nombre, aunque enseguida desestimó la idea. Los nombres, razonó, servían para diferenciar a unos individuos de otros, y sinceramente dudaba de que tuviera que diferenciar a aquél dinosaurio de cualquier otro. Así pues, dinosaurio estaría bien. Ya solo tenía que pensar qué hacer con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observó al animal. Dormía. La respiración pausada, interrumpida de vez en cuando por resoplidos similares a ronquidos, le daba cierto aire plácido. No sabía si, una vez despierto, el dinosaurio sería igual de manso. No parecía ser carnívoro, y desde luego no parecía ser un tiranosaurio ni nada similar, aunque uno nunca podía saber si en algún museo no se habrían equivocado al colocar los huesos y en realidad el tiranosaurio no se parecía en nada a las reproducciones actuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, lo mejor sería tomar tantas precauciones como fuera posible. Esperar y vigilar, pensó. Más adelante, cuando despertara el animal, si es que lo hacía, ya pensaría qué hacer. No creía que tuviera que esperar mucho. No sabía cuantas horas podía dormir un dinosaurio, estaba muy seguro de que si hibernaran lo recordaría de haberlo leído en algún sitio. Bueno, casi seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, pensó, lo más importante es no dormir. Permanecer alerta pase lo que pase. Aunque estaba realmente cansado, y no conseguía recordar por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando despertó, el hombre todavía estaba allí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-7938339479064892466?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/7938339479064892466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=7938339479064892466' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7938339479064892466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7938339479064892466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2009/11/cuando-desperto-el-dinosaurio-todavia.html' title='Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-4716613280210184050</id><published>2009-04-07T05:31:00.000-07:00</published><updated>2009-04-07T05:33:12.716-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>sólo quería un café...</title><content type='html'>Yo sólo quería un café y ¿ahora resulta que su destino está en mis manos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro hacia mi izquierda y veo a la chica de pelo castaño mirándome con los ojos muy abiertos. Recuerdo que ha sido en lo primero que me he fijado al entrar por la puerta. Tiene cara de llamarse Sandra, o Mónica. Quién sabe. Y tiene una sonrisa prácticamente perfecta, radiante. Recuerdo que ha sido eso, la sonrisa, lo que ha hecho que el corazón se me desbocara. Es preciosa. No, no elegiré, y menos a ella, nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trato de calmarme para recuperar la perspectiva. Faltaban diez minutos para las ocho, y en la calle hacía frío. Así que he decidido entrar al bar de la esquina a tomar un café rápido, y puede que un donut o dos. He entrado, me he fijado en Sandra (o Mónica), y me he sentado en la barra junto a la caja. ¿Cuánto tiempo ha podido pasar hasta los golpes? ¿Cinco minutos? Puede que incluso menos, porque ni siquiera había terminado el café cuando he escuchado el primero. Sí, seguramente ha sido menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro también a mi derecha. Es el camarero el que me mira, un hombre de unos sesenta años. Tiene el pelo completamente blanco, se apellida Rubicosa y es incondicional del Atleti. Es lo único que sé de él. También que tiene dos fotos de un niño de unos diez años junto al calendario con la foto de su equipo. Será su nieto, supongo. Pienso en la chica. ¿La esperarán en casa? ¿Tendrá novio, o marido, o incluso algún hijo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío metal sigue apretando mi nuca, recordándome que cada segundo que pasa cuenta. Recordándome que lo que diga pesará sobre mí el resto de mi vida. Empiezo a temblar mientras señalo a Rubicosa, a su nieto y a su equipo de fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo siento. De verdad que lo siento.- digo sin mirarle a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, el disparo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, la conciencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-4716613280210184050?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/4716613280210184050/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=4716613280210184050' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/4716613280210184050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/4716613280210184050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2009/04/solo-queria-un-cafe.html' title='sólo quería un café...'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-967457241746300320</id><published>2009-03-17T16:55:00.001-07:00</published><updated>2009-03-17T16:56:21.551-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Ruidos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Es cierto. Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. Mis problemas para conciliar el sueño con normalidad llegaron a ser un impedimento en mi matrimonio hasta que me decidí a tomar medidas para poder descansar unas horas. Cuatro, cinco horas al día. Eso era lo más que los somníferos me permitían, y aún así muchas noches el llanto de la pequeña Estela, al otro lado de la casa, me despertaba y me impedía pegar ojo en toda la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mujer había decidido dormir en la habitación de la niña desde que nació. Yo entendí su decisión, por más que redujera nuestra vida conyugal prácticamente a cero. Hasta ese punto comprendía la dificultad de lidiar con el desasosiego de mis largas noches en vela. Las amaba a ambas, por eso intenté alejarlas todo cuanto pude de mi habitual mal humor. Y por eso, cuando mi esposa me comunicó su intención de pasar el verano en el pueblo de sus padres, me mostré más que de acuerdo. Serían tres meses separados, tres meses en los que la pequeña Estela comenzaría a regular sus horas de sueño a la vez que yo podría aprovechar para descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuatro de Junio las llevé a ambas hasta el pueblo de mis suegros, a setenta kilómetro de Oviedo. Comí con ellos, me despedí de mis dos mujeres y regresé a Madrid, no sin lágrimas en los ojos durante buena parte del viaje. Lo hacía por ellas, me repetía a mí mismo para vencer las ganas de dar la vuelta en cada cambio de sentido. Por fin llegué a mi vacío piso a tiempo de cenar algo y acostarme. Era domingo, y conseguí dormir seis horas seguidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la primera semana, la cosa pareció funcionar. Mi mujer me llamaba todas las noches por teléfono y ponía a la pequeña al aparato para que escuchara mi voz, pues aún no había empezado a hablar. Y cada noche, después de hablar con mi mujer, un par de pastillas me ayudaban a dormir cinco, seis y hasta siete horas sin molestias. Empezaba a pensar incluso que quizá para cuando volvieran pudiera haberme acostumbrado ya a un ritmo de sueño normalizado. Todo se andaría. O eso pensaba hasta la noche del lunes 12 de Junio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche había recibido la llamada de costumbre de mi mujer y mi hija. Cada día las llamadas eran un poco más cortas, en parte porque empezaban a acostumbrarse a mi ausencia y en parte porque no teníamos demasiadas cosas que contarnos. La vida en el pueblo seguía tan imperturbable como siempre, mientras que mi trabajo en la asesoría no deparaba titulares demasiado excitantes. En concreto, una fotocopiadora rota fue el principal tema de conversación por mi parte de aquella noche. Colgamos a las once y cuarto, cené una pechuga de pollo sobrante del mediodía y recogí la cocina. A las doce de la noche ya estaba en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue hacia las tres de la mañana cuando empezó todo. Un estrépito de voces, risas y música me despertó desde el piso contiguo. Lo más sorprendente de todo es que la fiesta parecía haber surgido de la nada en un segundo. Estoy casi seguro de que, de haber comenzado el estruendo de forma gradual me hubiera despertado desde el primer instante. En lugar de eso, rompió el silencio como si fuera la última campanada del año. Me tapé la cabeza con la almohada y traté de recuperar el sueño, a pesar de que sabía que lo más probable es que me fuera imposible. Al cabo de unos minutos, las voces callaron para no aparecer en el resto de la noche. El sueño, sin embargo, no regresó. Traté de deducir quién viviría en aquél piso, pero teniendo en cuenta que pertenecía a otro portal de la misma urbanización era imposible que lo supiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después llegó la primera cena sin llamada del verano. El día anterior había estado demasiado irritable por la falta de sueño, y habíamos tenido una fuerte discusión. Si bien en lo referente a mal genio yo me llevaba la palma, mi esposa competía conmigo en orgullo y tozudez, lo que nos aseguraba como poco dos o tres días sin hablar. Después las cosas volverían a su cauce, siempre lo hacían, pero no sería ya en esa noche. Me fui a la cama aburrido mucho antes que de costumbre, a eso de las diez, y tardé más de una hora en conciliar el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las dos de la mañana, las voces volvieron. Me desperté furioso, y golpeé la pared con el puño para llamar la atención, aunque dudaba de que pudieran oírme con aquél estruendo. Sin embargo, el aviso pareció surtir efecto, y el silencio volvió a llenar la oscuridad de mi habitación. Me dejé caer suspirando sobre la cama y miré el reloj de la mesilla. Las dos y diecisiete minutos de la mañana, y ya no iba a dormir más esa noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante esa semana y la siguiente, el incidente se repitió tres veces más, siempre entre las dos y las cuatro de la mañana. Los gritos, la música de piano y las risas irrumpían en mi descanso sin aviso previo y desaparecían al minuto, dejándome cada vez más agotado. En el trabajo me retrasé en varios informes, y recibí un toque de atención por parte de mi jefe. Con mi mujer las cosas no estaban mejor, sólo habíamos hablado dos noches en toda la semana y si no discutimos fue porque siempre me colgaba cuando empezaba a ver por dónde iba. Me molestaba en el momento, pero lo entendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando había perdido ya cinco noches enteras de sueño, a mediados de Junio, tomé la decisión de trasladar mi lugar de reposo. Busqué por toda la casa, usando la alarma del despertador, el lugar más alejado al origen de mi agonía. Recorrí cada una de las habitaciones buscando el lugar con mejores condiciones, encontrándolo en el baño de la habitación de Estela. Intenté trasladar su cama allí, pero resultaba imposible sin desmontarla, algo para lo que no tenía tiempo ni ganas. Cogí todas las mantas y cojines que encontré en los armarios y los eché en la bañera. Comprobé que cabía dentro si doblaba las piernas un poco, y decidí que prefería aquello a pasar otra noche sin dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera noche que dormí en la bañera conseguí sumar cinco horas de sueños sin sobresaltos. Ni siquiera el dolor de mis forzadas rodillas estropeó lo que fue una mañana bastante animada. Recuperé parte del trabajo atrasado antes de salir para la oficina y desayuné copiosamente, feliz por el acierto de mi elección. Sin embargo, poco duró mi alegría, pues dos noches después volvieron las voces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me había acostado en la bañera acomodándome de la mejor manera posible justo después de la cena. No había hablado con mi mujer, pero encontrándome bastante mejor, había decidido que al día siguiente la llamaría. Incluso empezaba a planear una visita sorpresa para el fin de semana, quizá el domingo. Y con esa visita sorpresa soñaba cuando la pared alicatada del baño comenzó a atronar. Me incorporé precipitadamente, clavándome en la cabeza el pico del estante dónde dejábamos las esponjas y los botes de gel. El golpe me provocó una punzada de dolor desde el cuero cabelludo hasta el centro de mi cerebro, confundiéndose con las voces de la fiesta. Me tendí en el suelo en posición fetal y esperé hasta que ambos, el dolor y la fiesta, remitieran en mi cabeza. Miré el reloj. Eran las dos y veinte de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin pasó todo, dejando como prueba de su paso un molesto palpitar sobre mi oreja derecha. Me puse la ropa en la habitación y fui a la cocina a preparar algo de desayuno. Esperé viendo el canal de teletienda hasta las siete en punto, hora a la que supuse que mi jefe estaría despierto de sobra. Le llamé al móvil y me excusé del trabajo. Estaba enfermo, le dije, y no había pegado ojo en toda la noche. Era verdad lo de que no había dormido, y pensé que tampoco iba muy desencaminado al decir que estaba enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé al patio común de la urbanización y busqué durante quince minutos al portero de la finca. Le encontré barriendo la última planta del garaje comunitario, y sin demasiados preámbulos le pregunté quién vivía en el piso colindante con el mío. Me dijo que tendría que buscar los planos para poder saberlo, y que en esos momentos no sabía dónde estaban. En cuanto supiera alguna cosa no tardaría en decírmelo, añadió. Algo decepcionado regresé a mi casa con intención de sentarme a pensar con tranquilidad. Cuando entraba al portal, observe como un hombre de mediana edad manipulaba el buzón que correspondía a mi piso. No parecía cartero, y mucho menos repartidor de publicidad. De hecho, sólo parecía interesado en mi buzón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Eh, oiga! –le increpé desde la puerta- ¿Qué coño está haciendo?&lt;br /&gt;- Déjeme en paz –contestó mientras me apartaba con el hombro y salía del portal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas reaccioné debido al cansancio acumulado y al estado de desconcierto en el que me encontraba. Acerté a llevar la pequeña llave hasta el buzón para sacar una única hoja de cuaderno doblada por la mitad. La abrí y leí la amenaza contenida en su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Te voy a matar”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sola frase, sin firma ni explicación. Mejor dicho, una amenaza de muerte, sin firma ni explicación. Giré sobre mis talones y salí de nuevo al patio en busca de aquel extraño. Como por arte de magia, había desaparecido de la vista. Busqué de nuevo al portero para advertirle del incidente pero no le encontré por ningún sitio, así que regresé al piso con la nota todavía en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez sentado en el sofá traté de analizar la situación. Al asunto de los ruidos nocturnos se sumaba ahora el desconocido que me había dejado la amenaza. Inspirado por el asaltante, decidí que mi siguiente paso debía ser averiguar como fuera quién me hacía las noches imposibles. Bajé al patio y esperé junto a la puerta del portal contiguo al mío, del que suponía llegaban los ruidos. Esperé a que saliera alguien para entrar, haciéndome pasar por un visitante cualquiera. Una vez dentro, anoté todos los nombres del segundo piso, subrayando los pertenecientes a las letras A y D, que debían coincidir con los extremos de la planta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subí las escaleras sin molestarme en encender la luz y llegué al rellano de la segunda planta con el corazón latiendo a mil por hora. No sabía que es lo que pensaba hacer a continuación, así que hice lo único lógico en ese momento, llamar al timbre de la primera puerta que encontré. Esperé casi sin respirar a que la puerta se moviera. Incluso no separé la vista de la mirilla, para advertir posibles movimientos furtivos que delataran alguna presencia. Nada. Probé con la siguiente puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de no recibir respuesta en ninguna de las cuatro letras, bajé de nuevo las escaleras. Me sentí tentado a introducir notas amenazantes en los cuatro buzones correspondientes, pero finalmente contuve el impulso. En lugar de eso, salí a realizar algunas compras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresé a casa a la hora de la comida, y aunque no tenía hambre en absoluto, me obligué a tragar un sándwich vegetal antes de utilizar la herramienta que había comprado en la ferretería. Cuando terminé, llevé el maletín con el taladro hasta la habitación y aparté la cama de la pared. Moví las mesillas de su sitio y escogí con cuidado un punto de la pared que me permitiera vigilar sin ser visto. Decidí que el lugar ideal estaba situado a unos veinte centímetros del suelo, cerca de la puerta y junto a una columna. Desde allí, si me tumbaba en el suelo, podría ver algo de lo que ocurriera en el piso de al lado sin que nadie reparara en mi presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probé con tres brocas diferentes hasta que di con una que traspasara los dos muros y llegara a una habitación. Miré por el agujero recién horadado, y pude ver una pared pintada de verde y lo que parecía la pata de una silla. No era gran cosa, pero si tenía lugar otra de aquellas fiestas estaría prevenido y podría…bueno, podría hacer algo. Preparé las mantas en el suelo y ni me molesté en recolocar la cama. No cené, y cuando el teléfono sonó antes de las once de la noche ni me molesté en levantarme de mi lugar de vigilancia. Debía estar alerta, no podía despistarme ni un segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llevaba tres horas de vigilancia, empezó a vencerme el sueño. Para evitarlo, programé la alarma del móvil para que sonara cada quince minutos, evitando que perdiera la pista a lo que pudiera ocurrir. Sin embargo, no ocurrió nada. Por la mañana me levanté, me arreglé y acudí a la oficina excusando mi ausencia del día anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día se hizo especialmente largo y difícil. El jefe volvió a llamarme a su despacho, y me advirtió de que no habría más avisos si no mejoraba mi rendimiento. Al salir de su despacho, un compañero que pasaba por allí hizo algún comentario que interpreté como ofensivo, y le partí la nariz de un puñetazo, enzarzándome con él y con todos los que corrieron a separarnos. A decir verdad, cuando llegué a casa con la carta de despido en el bolsillo ni siquiera recordaba si el comentario había sido realmente ofensivo, aunque suponía que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lloré durante más de treinta minutos tumbado en el sofá, hasta que me venció el sueño. Dormí durante dos horas, despertándome sobresaltado por el teléfono. Era mi mujer preocupada por la falta de noticias de la última semana. Le dije que estaba bien, muy bien de hecho. Había mejorado con mis problemas de sueño, mentí, y las cosas en el trabajo marchaban de maravilla. Demasiado estrés, añadí, y ella quiso creerme. Dijo que se alegraba de la mejoría y que tanto ella como Estela tenían muchas ganas de verme. Nos despedimos hasta el día siguiente. Volví a llorar, me levanté, e hice cuatro agujeros más en la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó la noche, de nuevo no ocurrió nada. Yo me cambiaba de posición cada vez que la alarma del móvil sonaba, para no perderme ni un detalle de lo que ocurriera. Ninguna luz se encendió, y no hubo voces tampoco esa noche. Decepcionado, me duché y preparé un desayuno completo para tres, antes de recordar que estaba solo. Reí con la ocurrencia, y comí lo que pude de los huevos revueltos y el bacon y tiré el resto a la basura. Me pesé en la báscula del baño, y aunque lo hice justo después de comer por tres comprobé que había perdido casi once kilos en el último mes. Pensé que salir a dar un paseo me vendría bien, así que bajé a la calle y caminé durante lo que me parecieron horas por toda la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminé con la mirada perdida sin fijarme en lo que me rodeaba bajo un sol de justicia. En un momento dado, me desperté en un banco de madera en un parque cercano a mi urbanización. No recordaba como había llegado allí, pero me encontraba realmente agotado. Volví a casa arrastrando los pies. Cuando llegué al patio interior de la urbanización, volví a ver al mismo tipo saliendo de mi portal. Instintivamente me escondí detrás de unos matorrales hasta que pasó murmurando por mi lado. Se metió en el portal contiguo, y desapareció dando un partazo. Cuando creí que el peligro había pasado, entré a buscar lo que me hubiera dejado en el buzón. No encontré nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subí las escaleras de tres en tres y me metí a toda prisa en casa. Si aquél asesino había salido de mi portal sin dejarme nada en el buzón, significaba que había entrado buscando otra cosa. Había entrado buscándome a mí. Decidí que no saldría más a la calle de momento, no era seguro. Desconecté también el teléfono. Ya que mi nombre aparecía en la guía, no sería difícil de localizar para aquél desequilibrado. Llamaría a mi mujer en cuanto todo pasara, me prometí. Si es que pasaba, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasé toda la tarde sentado en el suelo de la habitación, acurrucado contra la esquina opuesta a los agujeros. Había dispuesto frente a mí varios cuchillos a modo de defensa, y no apartaba la mirada de la puerta de entrada. Estaría preparado si aquél asesino volvía a por él. Estaría preparado. Y tratando de convencerme de aquello estaba cuando me quedé dormido apoyado en la pared. Dormí durante tres horas, sin alarmas de móvil ni sobresaltos, hasta que las voces irrumpieron con estrépito cerca de las dos de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanté de un salto tirándome de los pelos, y me eché al suelo para mirar por los agujeros. Me dio lo mismo, mirara por el que mirara sólo había oscuridad. Pensé que habían colocado algo a modo de pantalla, y la rabia por aquella idea me nubló la visión y las idea. Me di un cabezazo contra la pared con bastante fuerza, y enseguida noté como la sangre resbalaba por mi frente hasta mis ojos y mi boca. Y con el sabor de mi propia sangre en los labios tomé la decisión de abandonar toda precaución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé las escaleras sin molestarme en cerrar la puerta de mi piso, y atravesé el jardín hasta llegar al portal del bloque de al lado. Tuve mucha suerte, pues la puerta estaba solo entornada, y pude subir sin impedimentos hasta el segundo piso. Llamé, frenético como estaba, a todas las puertas a la vez y con insistencia. La puerta de la letra D se abrió y entonces lo vi. Vi al tipo que me había amenazado dos días antes vestido con un pijama. El malnacido pretendía estar dormido para volverme loco, pero no lo iba a conseguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Tú! –dijo con asombro señalándome- Maldito…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fui consciente de que había salido de mi casa con un cuchillo de cocina en la mano hasta que no se lo clavé en el estómago. Noté como la empuñadura empujaba contra su abdomen y como la sangre manaba a borbotones, mezclándose con la mía en mi mano. La sensación me horrorizó y me alivió a la vez, y volví a sacar el cuchillo y a clavárselo sin parar hasta que escuché un grito detrás de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo nada de lo que pasó inmediatamente después. Puede que me desmayara, no lo sé. Sé que desperté atado a una cama en un hospital, y sé que en el juicio mucha gente dijo muchas gilipolleces acerca de mí. Por ejemplo, el portero dijo que aquél tipo se había quejado de mí por el ruido que hacía por las noches. Dijo que había protestado porque apenas podía dormir un par de horas debido a los ruidos de voces y música provenientes de mi piso. Menuda tontería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estoy escribiendo esto desde la cárcel. No se está mal, si no fuera por los gritos de los reclusos y los llantos por la noche. Han vuelto a aparecer la música y las risas de la pared, pero ya no me molestan, no. No me han pillado dormido ni una sola noche, creo que ya no dormiré más. No creo que lo necesite. De hecho diría que me reconfortan en parte, me hacen compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También mi mujer, que me llama una vez a la semana para contarme cosas de Estela. Y está bien así, una vez a la semana está bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre pensé que hablar a diario era demasiado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-967457241746300320?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/967457241746300320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=967457241746300320' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/967457241746300320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/967457241746300320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2009/03/ruidos.html' title='Ruidos'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-5196808749182798053</id><published>2009-03-11T11:09:00.000-07:00</published><updated>2009-03-11T11:10:57.961-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Tarot</title><content type='html'>- Su amor fue tan intenso que les dejó con agujetas, ya me entiende, querida. –dijo la anciana guiñando un ojo a la rechoncha mujer. A la vez, guardó entre los pliegues de su ropa un billete de veinte dólares que acababa de cambiar de dueña segundos antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había repetido aquella broma al menos treinta veces aquella tarde, porque sabía que funcionaba con sus crédulas clientas. Tantas veces como “Los amantes”, situada estratégicamente debajo del resto de cartas, había salido como última predicción, augurando amor eterno, pasión descontrolada y grandes noches de sexo furioso. Y dejando buenas propinas, pensó para sí la vieja. Así había funcionado siempre, y así estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la mujer se hubo marchado, comenzó a recoger las cartas de la mesa en un gesto hábil, refinado durante muchos años de profesión. Pensaba cerrar la caseta con llave, dando por finalizada la noche, cuando el tintineo de cascabeles sobre la puerta de entrada le anunció una nueva visita. La última de la noche, estaba casi segura. Dos muchachas, una rubia y una morena de unos diecisiete años, puede que menos, entraron con paso indeciso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pasad, bonitas. Madame La Perte os espera, y vuestro futuro también. –la chica rubia se sentó delante de la mesa con decisión y dejó sobre el tapete verde un billete doblado. La mujer la miró sin hacer caso del billete, tratando de adivinar en su mirada el verdadero motivo de su visita. Tenía que tratarse de amor, siempre era así cuando enfrente estaba una niña como aquella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra muchacha, tras aguantar unos segundos de pie mirando hacia el techo con gesto incrédulo, se sentó por fin al lado de su amiga. La vieja notó enseguida la energía negativa que emanaba de ella, y supo que si no hacía algo al respecto podía convertirse en un problema. No un gran problema, ni siquiera uno mediano, pero un problema al fin y al cabo. La vieja esbozó una sonrisa sin dientes y posó su mirada enrojecida en la primera muchacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te llamas, preciosa? –preguntó a la chica de ojos azules.&lt;br /&gt;- Carrie. Carrie Bradford, señora. Y ella es mi amiga Esther.&lt;br /&gt;- Oh, vaya, ya no podrá usted adivinarlo. –dijo con un exagerado gesto de decepción la muchacha morena. La escéptica, como ya la llamaba Madame La Perte para sí.&lt;br /&gt;- Carrie, querida, sé que vienes a preguntarme por un chico, quizás un compañero de clase o algún amigo. –dijo la vieja, sin dirigir la mirada a Esther y obviando su sarcasmo- Enseguida conocerás tu futuro, no te preocupes. Pero hay algo que debo decirle a tu amiga. Debo decirle, y quiero que tú me escuches, que sé lo que pasó en aquél coche la noche de la que nunca habláis. Sé que sólo te lo contó a ti, y sé lo que sufrió. Sé que prometió no volver a mirar a ningún hombre a la cara, pero ahora no se trata de ella, si no de ti. Y quieres saber, ¿verdad? De verdad lo quieres, lo veo en tus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madame La Perte observó complacida como sus jóvenes labios se abrían en una cómica mueca, y se levantó de la silla. Acarició con sus finos dedos de uñas cortas su mentón huesudo y mantuvo la sonrisa desdentada mientras dejaba la baraja que había usado toda la tarde en una bolsa de cuero colgada de la pared. De un baúl cubierto por una tela roja sacó un cofre de madera grabado con un símbolo que representaba un sol y una luna sobre la tapa. Lo abrió cuidadosamente y sacó otra baraja, una mucho más vieja, mientras pensaba en los años pasados desde la última vez que la había usado. Puede que más de diez, descubrió con asombro. Sí, hacía mucho que no pensaba en aquella baraja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien, veamos lo que dicen las cartas sobre lo que te ha de ocurrir, preciosa Carrie Bradford. –dijo la anciana sin dejar de barajar el mazo de cartas, cambiándolo de mano a mano con rápidos movimientos. No iba a dárselas a ella para que las barajara,  ni a pedirle que cortara o dijera un número al azar. Aquellas cosas no eran si no supercherías para niñas, como su abuela le había enseñado. Las cartas sabían, ellas siempre saben.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colocó cinco cartas bocabajo sobre el tapete, y dejó el resto de la baraja a un lado. Miró a las muchachas. Carrie y Esther, Esther y Carrie. Apenas respiraban, sin quitar la vista de las cartas. Madame La Perte colocó un dedo sobre la primera de ellas, y se dio cuenta de que ella también estaba conteniendo la respiración. Era consciente de su propia excitación casi tanto como lo era del brillo que despedían aquellos mágicos naipes. No era un brillo detectable por la vista, era un fulgor que se alojaba en alguna zona situada entre el estómago y la entrepierna. Allá vamos, pensó. Empieza el baile y la princesa está esperando su corona, portaos bien, niñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera carta era “El extraño”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay un hombre, querida, pero no el que tú piensas. Es un desconocido que se te revelará pronto. Debes tener los ojos bien abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja acarició el segundo naipe antes de darle la vuelta. “El camino”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vaya…parece que vas a compartir con éste hombre misterioso algo más que una charla. Veo unión, y veo complicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera carta era “El castillo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Será está noche. Irás con él, si te lo propone, pues estás a punto de conocer al hombre de tu vida. Veo una fiesta en su casa. Habrá risas y diversión, no debes temer nada malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madame La Perte se fijó en como la respiración de Carrie corría desbocada y el rubor que teñía sus mejillas crecía por momentos, y se permitió unos segundos de demora antes de levantar con cuidado el cuarto naipe y darle la vuelta. Una vez más, era “Los amantes”, aunque en esta ocasión la anciana no tenía nada que ver con su aparición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vaya, querida, creo que no hace falta que te diga qué significa esta carta.-las dos muchachas rieron con nerviosismo, y la vieja notó como Carrie humedecía sus labios con la lengua. Estaba excitada y emocionada, y no era para menos. Las cartas estaban hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Giró la quinta y última. “El destino”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No hay más que hablar, preciosa niña. Es tu destino, esta noche conocerás al hombre que estabas esperando con anhelo.-los ojos de Madame La Perte se quedaron completamente en blanco, como si hubiera entrado en alguna especie de trance. De pronto, agarró la mano de Carrie y comenzó a hablar con voz pausada- Se te presentará esta noche, en tu camino a casa. Ahora mismo está despidiéndose de sus amigos en algún lugar lleno de gente, se marcha a dormir, aunque de alguna forma presiente que va a conocerte. Te verá, y te amará al instante. Debes ir con él, pues es tu destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de la vieja volvieron a despertar cuando la muchacha retiró la mano. Estaba completamente alterada, incluso se despidió con un sonoro beso en la mejilla de Madame La Perte antes de salir corriendo tirando de la mano de Esther.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Gracias, muchas gracias! –gritó mientras salía de la caseta- ¡Nunca la olvidaré!&lt;br /&gt;- No, no lo harás, preciosa.-contestó la mujer con un susurro apenas audible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dejó caer en la silla, y tomó en sus manos el resto de la baraja. Las chicas se habían marchado, pero el baile no había acabado, no señor. Continuaría sobre el tapete para mostrar toda la verdad. Sus hábiles manos cortaron dos veces la baraja y sacaron otras cinco cartas, que colocó cuidadosamente bocabajo sobre cada una de las que había levantado para la muchacha. Se quitó el pañuelo de la cabeza dejando al descubierto un cráneo casi completamente calvo, con apenas mechones sueltos de pelo aquí y allá. Lo dejó en la mesa con cuidado y pasó distraídamente el dedo índice sobre los naipes ocultos. Echó hacia atrás la cabeza y cerró los ojos, inclinándose hacia un lado como cuando uno presta atención  a lo que escucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó no sólo a escuchar, si no incluso a ver. Sus ojos se movieron frenéticos bajo sus párpados a medida que las imágenes iban llegando a su mente. Su boca se ensanchó en una sonrisa mientras iba comprobando que las cartas ocultas eran exactamente las que ella había imaginado. “El acantilado”, “La rueca”, “El bufón”, “La muerte”…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madame La Perte abrió los ojos y estalló en una violenta carcajada. Pensó en que podría haber avisado a la niña acerca del misterioso desconocido. Haberla alertado quizá de que esa misma noche alguien iba a llevarla a su casa y a violarla. Incluso, se dijo entre convulsiones, podría haberle dicho dónde iba a encontrar la policía su cuerpo decapitado una semana después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la anciana también pensaba en su propio futuro. Pensaba en el cáncer que estaba destrozando su estómago en fase terminal. El médico no había hecho si no confirmarle lo que ella ya sabía: Apenas le quedaban dos meses de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó de la silla, caminó lastimosamente hasta la puerta y cerró con doble vuelta el cerrojo de la misma. Regresó hacia la mesa para terminar de recoger su preciada baraja. Antes de hacerlo, giró la quinta carta oculta, aquella que ocultaba la figura del extraño, el destino de Carrie Bradford.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor le obligó a doblarse de nuevo en la silla sin que las carcajadas dejaran de llenarle la boca sin dientes. Un asqueroso cáncer comiéndole por dentro, como tantas otras cosas, herencia de su abuela.  ¿Qué más daba si, mientras tanto, se divertía un poco?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-5196808749182798053?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/5196808749182798053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=5196808749182798053' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/5196808749182798053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/5196808749182798053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2009/03/tarot.html' title='Tarot'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-1182197681669295560</id><published>2009-02-06T18:42:00.000-08:00</published><updated>2009-02-06T18:45:30.446-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='recomendaciones'/><title type='text'>¡Deprisa, deprisa!</title><content type='html'>Una entrada pequeñita para una genialidad grande. En concreto, para presentaros una maravilla dedicada a la literatura breve, superbreve o ultrabreve. Sobra decir que, llegando de quien nos llega, también es buena, superbuena y ultrabuena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no lo digo porque sean buenas personas, amigos, cuentacuentos, seres queridos en general. Lo digo porque, antes y mucho más importante que eso, son grandes escritores. ¡A por ellos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;deprisa-deprisa.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-1182197681669295560?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/1182197681669295560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=1182197681669295560' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/1182197681669295560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/1182197681669295560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2009/02/deprisa-deprisa.html' title='¡Deprisa, deprisa!'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-7685923319994892808</id><published>2008-12-17T11:31:00.001-08:00</published><updated>2008-12-17T11:34:21.312-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Lo más importante, querida...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;- Lo más importante, querida, es vivir una vida fabulosa. Sin importar cuan larga es. Y dejar algo para el recuerdo, ya me entiendes, algo diferente. De hecho deberías considerar que te estoy haciendo un favor en ése sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marty limpió cuidadosamente el cuchillo carnicero que había sacado de la mochila y lo levantó para mirar su propia imagen reflejada. Paseó alrededor de la silla en la que había atado a la chica estudiándola como un escultor estudiaría un nuevo bloque de mármol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me gustaría que pensaras de verdad en lo que te estoy diciendo. –levantó la barbilla de la chica con la punta del cuchillo para asegurarse de que le estaba prestando atención- No eres nadie. Nadie en absoluto. Reina de belleza del baile, novia del capitán del equipo y una verdadera puta. Sin embargo en mis manos estás tan llena de posibilidades…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paseó el cuchillo desde la sien izquierda de la chica hasta la mordaza en la comisura de los labios, dejando una ligera marca en la piel manchada de lágrimas y maquillaje. La chica trató de apartar el rostro, y Marty le propinó un fuerte golpe en la mandíbula con el puño cerrado que estuvo a punto de hacerla caer al suelo. Pronto más lágrimas de desesperación poblaron los ojos de la muchacha, nublando la visión de aquella sonrisa sádica que la mantenía encerrada desde hacía dos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Todavía no te has dado cuenta de que no vas a salir viva de aquí? –gruñó Marty en el oído manchado de sangre de la muchacha- Eres aún más imbécil de lo que pensaba, joder. Te estoy regalando un nombre, portadas de periódicos, horas de televisión… ¡y tú mordiendo mi mano! Ojalá hubieras podido ver en el noticiero a tus amigos enseñando tus fotos y pegando carteles…incluso te he traído uno, mira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acercó una mesa de trabajo que estaba junto a la pared y desplegó encima un cartel amarillo con una gran foto de la chica en el centro. “Buscamos a Susan Chambers, desapareció el día 14 de diciembre mientras regresaba a casa desde el instituto. Si la has visto, llama por favor al 555-4712.” La foto era una ampliación de la que aparecía en el anuario del instituto, una de las que más le gustaban a Susan. Pensó en la tarde en la que se la había hecho, horas antes de perder la virginidad en la habitación de Jake. Dios, qué lejos parecían ahora Jake y aquél día…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marty miraba la foto con aire soñador a su lado. Se agachó, y colocó en la mesa una bolsa de deporte negra. La abrió, y Susan pudo ver todo tipo de herramientas de trabajo, con las que no pudo evitar pensar en lo que iba a hacerle aquél loco. Entonces, Marty sacó del fondo de la bolsa un estuche de madera lleno de rotuladores de colores. Cogió uno rojo, le quitó la capucha con la boca y la escupió al fondo de la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quiero que veas lo bien que vas a quedar. Voy a cortar aquí, y también aquí –marcó con el rotulador unas amplias y deformes líneas siguiendo los bordes de la boca de la chica, y otras más bajando desde los ojos hasta el mentón.- Estos no serán muy profundos, lo justo para que se puedan ver de lejos. Los de la boca serán como un guiño, una mueca de felicidad, ya sabes. Además te la voy a coser, la boca, digo, no soporto los gritos y los lloriqueos. Sí, no me mires así, todas me prometen que van a estar calladas y luego no dejan de chillar como cerdas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Susan empezó a moverse con desesperación tratando de soltarse de la silla, pero los nudos estaban asegurados y le resultó imposible sacar ni siquiera una mano para tratar de escapar. Mientras tanto Marty le contaba que todavía no había decidido si sacarle los ojos al principio o al final, aunque lo más seguro es que lo hiciera al final para que pudiera ir admirando el proceso, decía. Susan intentó dar patadas, bracear, chillar, pero todo era inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Al final te desangrarás, aunque puede que tengas suerte y mueras antes, todavía no controlo mucho los tiempos. –dijo el chico riendo con ganas, como si acabara de contar un chiste de lo más gracioso. Se acercó y aspiró el olor salado de su mejilla mientras la rozaba con la punta de la lengua, haciendo una mueca de desagrado- Hueles mal. Seguro que te lo has hecho todo encima, qué asco. Vamos a empezar antes de que me hagas vomitar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogió con la boca el cuchillo mientras se ponía un delantal de cocina y volvió a sonreír a la chica mientras la sujetaba del pelo y acercaba el cuchillo a uno de sus bonitos ojos azules.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Preparada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡CORTEN! –dijo una voz desde la oscuridad- ¡Genial, fantástico! ¡Dios santo, cómo habéis estado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico se quitó el delantal y ayudó a levantarse a la muchacha mientras el director subía con grandes zancadas por las escaleras del teatro hacia ellos. Ambos se abrazaron riendo emocionados por los aplausos que todos los miembros del reparto les regalaron desde las butacas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Maravilloso, chicos, ¡maravilloso!-el señor Rodgers, director de la función, daba saltos a su alrededor y parecía a punto de echar a volar- Habéis captado toda la fuerza de la situación, el dramatismo, la fatalidad… ¡una maravilla!&lt;br /&gt;- Bueno, tengo una compañera fantástica, así es fácil meterse en el papel.-dijo el muchacho un poco avergonzado por los elogios y los aplausos.&lt;br /&gt;- Tú sí que lo has clavado, tío, ¡me has acojonado de verdad! Si llegas a tener un cuchillo de verdad en lugar del de plástico te juro que me levanto y salgo de aquí pitando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos rieron con la broma y empezaron a recoger el equipo. Quedaban sólo dos días para el estreno y no podía fallar nada. Guardaron la silla, la mesa y el resto del atrezzo en los camerinos y se pusieron los abrigos antes de salir a la calle. Se repartieron besos, abrazos y se citaron para el viernes por la tarde, tres horas antes de la función. El protagonista, feliz por el ensayo, caminó hasta el coche con las manos metidas en los bolsillos de la cazadora para resguardarse del frío. Cuando estaba a punto de montarse, el coche que conducía su compañera de escena frenó al lado y bajó la ventanilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuídate la garganta y descansa, Ricky. De verdad que has estado genial.&lt;br /&gt;- Lo mismo te digo, Eve, eres toda una estrella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica le sacó la lengua, él hizo ademán de ir a cogerla y se despidieron entre risas. Ricky montó en su coche y siguió al de Eve hasta la salida del aparcamiento, donde giró a la derecha para salir hasta Main Road. Condujo bajo la nevada unos minutos y por fin aparcó en la entrada de una enorme casa de madera roja. No metió el coche en el garaje, como no esperaba a nadie, no molestaría en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entró en la casa, dejó el abrigo en el perchero y pasó silbando por la cocina. Llegó al salón, encendió la tele y subió el volumen de la misma hasta que casi alcanzó el máximo. Volvió a pasar por la cocina, cogiendo el cuchillo carnicero y bajó de dos en dos las escaleras del sótano. Cerró la puerta al entrar y encendió la luz, y entonces se dio cuenta de que su futura obra de arte se había dormido. Caminó en silencio hasta ella, pensando en un enorme trozo de mármol, un trozo de mármol atado y amordazado a una silla esperando a que él le diera forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha se despertó cuando notó el primer pinchazo en la mejilla, y miró a aquél loco con ojos aterrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo más importante, querida, es vivir una vida fabulosa.-dijo con una sonrisa- Sin importar cuan larga es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-7685923319994892808?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/7685923319994892808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=7685923319994892808' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7685923319994892808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7685923319994892808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/12/lo-importante-querida.html' title='Lo más importante, querida...'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-3980356990479860653</id><published>2008-08-27T08:45:00.000-07:00</published><updated>2008-08-27T13:52:31.005-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Si de mí dependiera</title><content type='html'>Si de mí dependiera, rebobinaría, como poco hasta esta mañana, y volvería con algunas flores. Si de mí dependiera, daría media vuelta antes de alcanzar el coche y correría de nuevo hasta casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si de mí dependiera, subiría los escalones de dos en dos, dejando caer el periódico, para encontrarte a punto de salir. Si de mí dependiera, te retendría en casa con cualquier excusa, incluso a tu pesar, y llamaría a tu trabajo para anunciarte enferma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si de mí dependiera, te sujetaría por la cintura y te haría reír susurrándote en la nuca, para que te desenfadaras pronto, y fingiría cualquier malestar, por pequeño que fuera, para que tuvieras que cuidarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si de mí dependiera, correría a esconderte las llaves, o el móvil, o el informe que te tuvo despierta hasta las doce en el salón. Si de mí dependiera, redactaríamos una dimisión de mentirijillas en una servilleta, y la tiraríamos por la ventana para ver si alguien la recoge del suelo y la lee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si de mí dependiera, te cambiaría la ropa por besos, aunque salieras ganando una vez más, porque yo tengo más besos que tú ropa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si de mí dependiera, exploraríamos el salón en busca del lugar perfecto para hacer el amor, aquél que nunca encontramos porque en realidad lo que nos gusta es buscar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si de mí dependiera, nunca hubieras salido de casa, y nunca, nunca, hubieras cogido ése tren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si de mí dependiera, estarías aquí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-3980356990479860653?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/3980356990479860653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=3980356990479860653' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/3980356990479860653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/3980356990479860653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/08/si-de-m-dependiera.html' title='Si de mí dependiera'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-3128789073671371109</id><published>2008-04-07T16:42:00.000-07:00</published><updated>2008-04-07T16:45:36.825-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='día a día'/><title type='text'>On writting</title><content type='html'>Una vez más, el fin de semana ha causado estragos. Una enfermedad medio mal curada y demasiado ajetreo no le dejan a uno ni ganas ni tiempo de terminar una historia que está a medias, y que comienza así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La mano no me tiembla mientras acerco la cerilla al cigarro que cuelga de mis labios. Ya he matado otras veces"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mola el comienzo, ¿verdad? El resto también, o eso me va pareciendo. En cuanto la semana me de una tregua, mis muy queridos Cuentacuentos (todos con mayúscula), os enseño el final ;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-3128789073671371109?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/3128789073671371109/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=3128789073671371109' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/3128789073671371109'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/3128789073671371109'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/04/on-writting.html' title='On writting'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-8059775389184736478</id><published>2008-03-16T09:45:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:48:31.558-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>La Mansión. Capítulo final</title><content type='html'>La Manzión se erguía imponente en la noche. Envuelta en llamas, recordaba a aquellas cruces ardiendo en los campos de Virginia rodeadas de encapuchados.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El hombro me dolía de forma increíble, y apenas si podía mantenerme en pie con Michael inerte en mis brazos. Avancé decidido hacía la puerta por la que había salido unos minutos antes, que ahora aparecía rodeada por un cerco de llamas. Entré en la cocina tratando de no respirar el humo que lo inundaba todo y crucé en dirección a la puerta de bajada al sótano. Estaba abierta, tal cómo yo la había dejado. Por suerte, el humo no había llenado aún el sótano.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Bajé las escaleras con toda la rabia acumulada a punto de estallar en mi cabeza. El techo estaba a punto de ceder, y el calor era insoportable. Richard estaba sentado en la misma posición, pero esta vez ya no deseaba que hubiera muerto. Lo necesitaba vivo, y luego lo mataría con mis propias manos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Richard!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Avancé hasta el sillón en el que se encontraba el viejo y le di un golpe en la cabeza. Se despertó asustado, y por un momento pareció un simple viejo. No había nada maligno en su mirada, lo que fuera que hubiera impedido que muriera había desaparecido sin duda. Michael había muerto igual que Martha, y el círculo se había cerrado. No podía saberlo con certeza, pero hubiera apostado la cabeza a que no me equivocaba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Qué quieres?- Parecía asustado de verdad.&lt;br /&gt;-¡Sabes lo que quiero!-Tenía que gritar para hacerme oír, la casa se estaba cayendo en pedazos.- ¡Haz que Michael reviva!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El viejo empezó a reír, violentamente, hasta que un acceso de tos estuvo a punto de ahogarle.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Sigues sin entender nada, Ralph. ¿Por qué iba a tener que ayudarte?&lt;br /&gt;-¡Tienes que hacerlo, hijo de puta!&lt;br /&gt;-Todo está bien así, todo ha terminado. –Parecía tremendamente cansado, los ojos se le cerraban. Le zarandeé, y le obligué a mirarme.&lt;br /&gt;-No van a acabar así las cosas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El muy cabrón seguía riendo, divertido. Me volví completamente loco. Dejé caer el cuerpo de mi sobrino y, sin saber muy bien por qué, agarré la cabeza de Richard cómo el había hecho antes conmigo. Aquella vez sentí sus dedos cómo garras hurgando en mi cerebro, y ahora trataba de hacer lo mismo con él. El dolor fue intenso en mi cabeza, y un ruido ensordecedor de voces me invadió de forma repentina. Escuché a Lisa acusándome de la muerte de su hijo. Escuché a mi madre diciéndome que nos había abandonado por mi culpa, que era un mal hijo. Escuché a mi padre, muerto cuando yo tenía seis años, diciendo que se avergonzaba de mí. Carol gritaba por su hijo muerto…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Intenté olvidar las voces, el dolor. Richard gritaba asustado mientras me miraba fijamente. Le sostuve la mirada, y le hablé cómo el me habló a mí en la habitación del primer piso. Mi boca no articulaba sonido alguno.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Hazlo, Richard. Haz que Michael vuelva a vivir. ¡Hazlo!”&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“No sabes lo que me estás pidiendo” Su voz apagó el resto de voces, lo que mitigó en parte el dolor que me consumía. “No sabes con lo que estás jugando”&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Apreté mis manos con más fuerza, y concentré las pocas energías que me quedaban en un último intento: “¡Hazlo!”&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Un grito, esta vez real, escapó de su garganta. Un grito lleno de horror, en el que pude distinguir dos voces. Una de ellas era la de Richard. La otra voz era la de una niña pequeña. Era un grito lleno de miedo, de odio…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En el mismo instante en que caía desvanecido al suelo, el fuego provocó la caída del techo del sótano. Mientras la madera envuelta en llamas caía sobre mí, apenas pude girarme para tratar de cubrir a Michael.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Luego, oscuridad.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Silencio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;….&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Dónde estoy? No puedo moverme, y todo está a oscuras. Huele a medicinas y lejía, y estoy sobre una cama. Tardo unos segundos en situarme. Estoy  en un hospital. No sé que ha pasado, ni por qué no puedo mover mi cuerpo. Recuerdo la casa ardiendo, e intento llamar a Michael. Mi voz no responde. Pasa mucho tiempo, puede que horas, y no viene nadie. Vuelvo a dormir.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me despiertan unas voces cercanas. Son dos mujeres, seguramente enfermeras. Hablan de mí.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Una de ellas (debe ser negra, su voz se parece mucho a la de Oprah Winfrey) le está preguntando a la otra por mi estado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;- Está muy grave. Aún no sabemos si despertará. Si lo hace, es muy posible que no pueda volver a moverse ni a hablar- Por la voz, es bastante más joven que la otra.&lt;br /&gt;- Es increíble que siga vivo. Cuando les encontraron, creyeron que estaba muerto.&lt;br /&gt;- Sí, es increíble.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Oprah ha dicho “cuando les encontraron”, pero no ha dicho nada más. Quiero hablar, trato de emitir algún sonido o de mover algún músculo, pero es imposible. Se marchan de la habitación.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Vuelven a pasar horas interminables, y además esta vez no puedo dormir. No sé si estoy llorando, no noto nada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las enfermeras han vuelto.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;- ¿Has hablado con el niño?- Es la joven. No puedo creerlo… ¡Michael está vivo!&lt;br /&gt;- Sí, ya se ha despertado. Es un encanto de niño- Trato de escuchar el resto de la conversación mientras se alejan de mi cama.- Los médicos no se lo explican, no tiene ningún rasguño. Simplemente había tragado algo de humo.&lt;br /&gt;- ¿Le has preguntado cómo se llama?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Mi corazón se detiene cuando escucho la contestación:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Sí, claro. Me ha dicho que se llama Richard.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-8059775389184736478?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/8059775389184736478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=8059775389184736478' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8059775389184736478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8059775389184736478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/la-mansin-captulo-final.html' title='La Mansión. Capítulo final'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-6358220658087202778</id><published>2008-03-16T09:43:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:45:27.847-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>La Mansión IX. Recuperé la consciencia con un terrible dolor de cabeza</title><content type='html'>Recuperé la consciencia con un terrible dolor de cabeza. La luz apagada y el silencio reinaban en aquella habitación. Me levanté despacio, tratando de recordar… ¿qué hacía en el suelo? ¿Dónde estaba? Observé a mi alrededor velas apagadas, una sillón viejo y algunos periódicos sobre el escritorio. Pero ese sillón…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las respuestas me vinieron a la cabeza de golpe, de forma casi dolorosa. Recordaba a Richard hurgando en mi cerebro, recordaba un dolor indescriptible, y luego, la oscuridad. Y mientras caía en la oscuridad, Michael mirándome desde el cerco de la puerta. ¡Michael! ¡Dios mío, tenía que encontrarle!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me levanté, haciendo un esfuerzo por no caer al suelo. Tuve que sujetarme en el sillón, y automáticamente un olor nauseabundo, de putrefacción, subió hasta mi nariz. Tuve una arcada y volví a caer de rodillas. ¿Cuántos años había pasado el viejo sentado en aquel sillón, pudriéndose? Volví a reunir fuerzas y me levanté de nuevo, esta vez sin apoyarme en ningún sitio. Avancé hasta la puerta sin escuchar ningún sonido, sólo el crepitar del viento en los aleros del tejado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Salí al pasillo, también a oscuras. Ni me molesté en buscarle habitación por habitación. Había aprendido a fiarme de mis intuiciones. Y algo me estaba chillando al oído que yo ya sabía dónde acababa todo en esta casa. Cuando llegué a lo alto de las escaleras, el miedo volvió a llegarme en oleadas, haciéndome estar a punto de perder la cabeza. Miedo a que fuera demasiado tarde. ¡Michael, jóder! ¿Dónde estás?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Al pie de los diecinueve escalones más largos de mi vida, me detuve un momento. A mi derecha estaba la puerta del sótano, cerrada. Pero lo que vi a mi izquierda fue lo que más me preocupó. La casa estaba ardiendo. Quizás aún estaba a tiempo de apagarlo, si hubiera tenido tiempo. Pero sólo pensaba en encontrar a Michael y sacarlo de allí. Aporreé la puerta del sótano, chillando cómo un loco el nombre de mi sobrino.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Michael! ¿Estás ahí? ¿Puedes oírme?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Oí un llanto cercano, al otro lado de la puerta.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Tío…pesa mucho- Lloraba, estaba muy asustado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ya sabía lo que estaba pasando. ¡Puto Richard! Podía imaginar la idea que tenía el muy cabrón de un final irónico.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Aguanta! ¡Ya voy, Michael!- Le escuchaba muy bajito, seguía diciendo que pesaba mucho.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me lancé contra la puerta cómo un loco, pero no conseguí más que destrozarme el hombro. Volví a embestir, mientras tuviera fuerzas, no pensaba abandonarle. Tras varias patadas y lo que probablemente fue una rotura de clavícula, que me deparó un dolor increíble, la puerta cedió. La escena a mis pies era terrible.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Michael estaba atrapado por un armario justo al lado de las escaleras (el mismo sitio en el que murió Martha, tras varias horas de agonía. Tenía que serlo) Al fondo, el viejo estaba en otro sillón, dormido o muerto. Esperaba que fuera lo segundo. Tenía que darme prisa, el fuego se había extendido bastante y lo peor es que ya no escuchaba llorar a Michael. Corrí hasta el, y empuje el armario con las pocas fuerzas que me quedaban. Creo que le rompí un brazo al mover la vieja mole de madera, pero en esos momentos era lo último que me preocupaba. Me preocupaba no oírle llorar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Saqué al niño como pude, y mientras me lo echaba en brazos dirigí una última mirada a Richard.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Ojala te pudras en el infierno!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Abrió débilmente los ojos, y sacó fuerzas para contestar:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Tú no sabes lo que es el infierno Ralph. No tienes ni puta idea.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Volvió a cerrar los ojos. Estaba muerto, seguro. No tenía tiempo para comprobarlo. Corrí escaleras arriba, justo a tiempo para evitar las primeras llamas que trataban de colarse por las escaleras de madera. Atravesé la cocina, golpeé la puerta con el hombro roto, lo que me provocó una punzada increíble de dolor, y salí a la calle con Michael.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Seguí corriendo unos metros, y entonces deposite a mi sobrino en el suelo. La casa estaba completamente en llamas, pero ahí estábamos a salvo. Con cuidado de colocarle bien el brazo dañado, me acerqué a él. Traté de despertarle, sin éxito… ¡Joder, había tragado mucho humo! ¡No había llegado a tiempo! Seguí zarandeando su cuerpo, inerte.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Michael estaba muerto.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sin poder soportarlo, caí llorando al suelo. Gritaba lleno de desesperación, gritaba de rabia, gritaba de locura. Seguí moviendo al niño, seguí intentándolo en vano.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Michael! ¡Michael, no me hagas esto!- Lo había matado yo, no podía evitar pensar eso.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Una imagen acudió a mi cabeza. Recordé la mañana en la que Stewey había muerto, con todo el pueblo acusándome. La única diferencia era que en vez de Carol, la que estaba en medio del congreso mundial de pueblerinos era Lisa. Me miraba triste, sin llorar. Me decía que había dejado morir a su hijo, que lo había matado. Que me  había estado llamando, pidiendo ayuda, y que yo lo había dejado morir. Yo trataba de explicarle que había hecho lo imposible por salvarle, que quería morirme yo. Entonces ella me empezaba a gritar, a repetirme que yo había matado a Michael. Que yo lo había llevado a La Manzión. Iba a contestar, pero sabía que era verdad…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Entonces, algo estalló dentro de mí. Una inmensa rabia me llenó la cabeza, me nubló la visión. No iba a permitirlo, no con Michael. Levanté su cuerpo, observando con un estremecimiento cómo cayó hacía atrás su cabeza inerte. Y, con el cuerpo muerto de un niño de seis años en brazos, volví a encaminarme hacía la casa. Ésta se encontraba sumida completamente en las llamas, e incluso el tejado se había desplomado en el ala izquierda de la casa. No me importaba, lo que yo buscaba no estaba en el tejado. Lo que yo buscaba estaba en el sótano, sentado en un sillón, moribundo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;No estaba dispuesto a que las cosas acabaran así. Michael no iba a morir ésa noche. Richard sí, puede que yo también, pero eso lo tenía claro mientras me dirigía de nuevo hacía la casa convertida en un verdadero infierno.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Michael no iba a morir esa noche.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-6358220658087202778?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/6358220658087202778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=6358220658087202778' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/6358220658087202778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/6358220658087202778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/la-mansin-ix-recuper-la-consciencia-con.html' title='La Mansión IX. Recuperé la consciencia con un terrible dolor de cabeza'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-2790608532712424330</id><published>2008-03-16T09:42:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:43:25.321-07:00</updated><title type='text'>La Mansión VIII. Caminando por la orilla</title><content type='html'>Caminando por la orilla del lago Sawhawk se llega a La Manzión. Desde el embarcadero de Derry, se tarda alrededor de quince minutos en llegar a la que algunos en la zona han dado en llamar “La casa Straub”. Un poco más si cargas con el cuerpo de un niño de seis años, claro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Avanzaba con Michael en brazos. Estaba inconsciente, después del ataque del coche, o lo que demonios fuera eso, se había desmayado. No me sentía con ánimo de conducir, así que dejé el Ford en la cuneta, cogí al niño y caminé hasta la casa. Allí había empezado todo, y estaba dispuesto a que allí acabara. Y si Michael podía ayudarme, de la forma que fuera…bueno, era un riesgo que estaba dispuesto a correr. Joder, estaba más que dispuesto.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Llegamos a la mansión por la parte de atrás, desde el camino del embarcadero. Aún con Michael en brazos, me fijé en una gran pintada que cubría buena parte de la pared, sin duda obra de algún gamberro, otro de los pequeños paletos aspirantes a grandes paletos de la zona. Y sin embargo, al leer la frase escrita con pintura blanca, un escalofrío me recorrió la espalda. “Bienvenidos a La Manzión, esta noche último acto.” La frase estaba firmada por un tal Bango Skank. Juré que si encontraba algún día al puto Bango le iba a enseñar que yo también tenía sentido del humor. Sí señor, se iba a acordar un tiempo de mi jodido sentido del humor.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Entré en la casa por la puerta de la cocina. Justo en ese momento, Michael se despertó. Le dejé en el suelo, y me miró con ojos asustados.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Hay que ir arriba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sin decir nada, asentí con la cabeza. Me encaminé a las escaleras, que salían del pasillo entre la cocina y el salón. Michael iba pegado a mis pantalones, muerto de miedo. Con cada escalón que subía, las fuerzas me abandonaban más. Me sentía mareado y las piernas me temblaban. Cuando llegamos arriba, Michael señaló una puerta, a la derecha el pasillo. Por la rendija se filtraba la luz. Cada vez me sentía peor, joder, me tenía que ir de allí…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En lugar de darme la vuelta y salir gritando, cómo me pedía a gritos mi cabeza, avancé hasta la puerta mientras recordaba la pintada de la parte trasera…esta noche, último acto. El maldito Bango iba a tener razón. Lo que vi al otro lado de la puerta me dejó sin aliento. Sentado en el sillón. Supe que era Richard.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me miraba con los ojos muertos de los que me había hablado Merrill, pero su cara…su cara estaba consumida, recordaba a una especie de cuero amarillento, seco. No tenía párpados, y los dientes se le veían a través de agujeros en la piel podrida. El pelo, apenas unos mechones, caía sobre la frente completamente blanco. Llevaba una camisa abierta, rota en uno de los hombros, que permitía ver el hueso. Y se reía.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Has llegado, por fin!- Seguía riendo.&lt;br /&gt;-¡Que coño! ¡Tú estás muerto!- Me sentía al borde de la locura, a punto de estallar.&lt;br /&gt;-¡Jajaja…!- Me miró divertido durante un segundo, y luego olvido su sonrisa-  Ojala pudiera, Ralph. Ojala.&lt;br /&gt;-¿Cómo…-empecé a preguntar.&lt;br /&gt;-¿Cómo sé tu nombre? Se muchas cosas Ralph. Eso da igual ahora.&lt;br /&gt;-Pero… ¿Cómo…-no conseguía articular palabra.&lt;br /&gt;-¡¡Que te calles!!- El grito me pilló sorprendido, y di un salto hacía atrás.- ¿No entiendes nada?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Miró hacía el fondo de la habitación. Seguí su mirada. En la puerta, había una niña. El vestido rosa, descolorido, era obviamente bastante antiguo. El cabello rubio, que caía en tirabuzones, y los ojos azules anunciaban una belleza creciente. Se hubiera podido decir que en unos años sería una joven hermosa. Se hubiera podido decir eso si hubiera podido crecer, si estuviera viva. Se acercó a Michael, y con una sonrisa, le preguntó si quería ir a jugar con ella. Michael echó a andar hacía la niña.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Traté de impedirlo, traté de gritar, pero antes de que pudiera hacerlo Richard me sujetó. Puso sus manos en mi cabeza, tapándome los oídos, y acercó su nauseabundo rostro. Olía fatal, olía a muerto. Empezó a hablarme, pero no movía los labios. Oía su voz directamente en mi cabeza:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Déjalo! No puedes hacer nada. ¿Qué habías creído? ¿A qué creías que venías? Ahora el niño va a ir a jugar con ella. Y tú a lo mejor vendrás a jugar conmigo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Era horrible, la voz sonaba multiplicada por cien en mi cabeza, ahogaba mis propios pensamientos. Me sentía invadido, cómo si unos dedos invisibles estuvieran hurgando en mi cerebro. Cogiendo lo que quería, absorbiéndolo. Tirando lo que no servía. Me soltó de golpe, y la voz se apagó. Caí al suelo, desvaneciéndome. Pude ver, borrosas, las figuras de los dos niños, vivo y muerta, saliendo de la habitación. Michael se volvió a mirarme, y Martha le tiró del brazo. Quise llamarle, pero de mi garganta sólo salió un hilo de voz…poco a poco, todo se volvió negro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Esta noche, último acto…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-2790608532712424330?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/2790608532712424330/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=2790608532712424330' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/2790608532712424330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/2790608532712424330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/la-mansin-viii-caminando-por-la-orilla.html' title='La Mansión VIII. Caminando por la orilla'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-8032253695880066382</id><published>2008-03-16T09:41:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:42:13.550-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>La Mansión VII. Era el miedo el que dominaba mis palabras</title><content type='html'>Era el miedo el que dominaba mis palabras y ahogaba mis pensamientos…corrí  escaleras arriba hasta la habitación dónde dormía Michael. En la mano llevaba el cuaderno que había encontrado en su mochila, la misma que mi hermana le había preparado con ropa y algunos juguetes. La había abierto para guardar en el armario las cosas. Acabábamos de llegar de la casa de Lisa y Michael estaba agotado, así que le metí en la cama. Y ahora subía dispuesto a despertarle.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Quién ha hecho estos dibujos, Michael?- Abrió los ojos asustado. Le zarandeé.- ¿Quién los ha hecho, Michael?&lt;br /&gt;Seguía mirándome asustado. Jóder, tenía que controlarme, si no lo hacía podía hacer cualquier locura.&lt;br /&gt;-¡Michael, te estoy preguntando quién coño ha hecho estos dibujos!- El niño estaba a punto de llorar. Normal. No recordaba haberle hablado nunca en ese tono.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa, tío?- Ya estaba llorando. Y a mí me daba igual, estaba fuera de control.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Le enseñé los dibujos. Cuatro dibujos de una casa roja. Debajo de cada uno de ellos, escrita con letras infantiles, una sola frase. Siempre la misma frase. “Hay que ir a La Manzión.” Jóder, Michael jamás había hablado así. Seguía mirándome. Y, en vez de contestar a mi pregunta, me hizo otra:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Cuándo vamos a ir a verla?- No supe qué contestar. Él insistió- Quiero ir a verla. Llévame.&lt;br /&gt;-Michael…- Me arrodillé al lado de su cama.&lt;br /&gt;-Llévame, tío. Quiero ver la casa. Allí murió Martha.&lt;br /&gt;Lo que acababa de oír me dejó sin aliento. ¿Cómo coño podía el niño saber nada?&lt;br /&gt;-¿Quién es Martha, Michael?- No sabía por qué, pero estaba seguro de que él lo sabía.&lt;br /&gt;-Martha se murió allí. Llévame, tío.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sabía que no diría nada más. Me levanté, haciendo un esfuerzo por que mis piernas me sostuvieran…no entendía nada. ¿Por qué Michael?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Trece minutos después estábamos en el coche. Michael iba montado a mi lado, sentado sobre una caja de Lagger’s para que el cinturón no le ahogara. Durante más de media hora permanecimos en silencio. De repente, Michael empezó a hablar. Y fue él, un niño de 6 años, el que me contó la historia de La Manzión. La verdadera historia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-La hicieron en 1856. La hizo un traficante de esclavos para su familia.- No sé como, pero lo que estaba haciendo era recordar- Vivía con su mujer y sus dos hijos. Richard y Martha. La casa era enorme, y les gustaba jugar al escondite. Un día, Martha se escondió en el sótano. Tropezó, y un armario se le cayó encima. No podía moverse, y empezó a gritar llamando a Richard. Sus padres no estaban, pero sabía que él estaría buscándola.- Michael estaba sudando, respiraba con dificultad y miraba al frente. Me estaba asustando- Martha gritaba. Y Richard se había olvidado de ella. Había ido a jugar con unas cerillas que encontró en la cocina. Quería coger un gato que había cerca de la casa para quemarlo. ¡Martha gritaba!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Aparté el coche en la cuneta y traté de despertarle. Estaba muy nervioso, no sabía que hacer. Michael tenía la mirada fija en algún punto que yo no podía ver y gritaba…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Martha gritaba! ¡Gritó y lloró durante más de cinco horas! ¡Y Richard se olvidó! Se olvidó…se…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Michael empezó a llorar violentamente, se colocó en posición fetal sobre el asiento y chillaba, lleno de horror...pero tenía que saber el resto de la historia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Qué pasó, Michael? ¡Dime que pasó!- le obligué a mirarme, y Dios sabe que jamás olvidaré esos ojos. Sentí exactamente lo mismo que sintió el viejo Merrill la primera vez que vio a Richard Straub. No eran sus ojos, eran unos ojos muertos, que no miraban a ningún sitio, pero me miraban a mí. Completamente calmado, cómo si ya no fuera él el que hablaba, dijo:&lt;br /&gt;-Martha murió. Gritó y chilló durante más de cinco horas, y luego murió. Tenía 5 años, y murió porque su hermano, que quería coger un gato para quemarlo, no se acordó de ella hasta casi nueve horas después.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En ese momento, Michael sonrió. Era una sonrisa escalofriante, que no pertenecía al mismo mundo que sus ojos llorosos, muertos. Era una sonrisa feliz, y por eso me llenó del más puro terror, por eso me obligó a retroceder hasta el borde de mi asiento.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Martha murió, y Richard no puede morir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-8032253695880066382?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/8032253695880066382/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=8032253695880066382' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8032253695880066382'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8032253695880066382'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/la-mansin-vii-era-el-miedo-el-que.html' title='La Mansión VII. Era el miedo el que dominaba mis palabras'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-3369082526625702808</id><published>2008-03-16T09:33:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:34:26.021-07:00</updated><title type='text'>La Mansión VI. Está usted despedido</title><content type='html'>-“Está usted despedido”. Es lo único que le dijeron, Ralph.- Lisa estaba muy nerviosa, su voz apenas se oía a través de la línea telefónica.&lt;br /&gt;-¡Que cabrones! ¿Ahora que vais a hacer?- Me había sorprendido su llamada, sabía que había pasado algo.&lt;br /&gt;-Vamos a ir a Florida, a ver a los padres de Mike.- Por lo visto el padre de mi cuñado tenía un taller de reparación-  Necesito que me hagas un favor, hermano. Te quería pedir…&lt;br /&gt;-Que me quede con Michael, ¿a que sí?- Ya lo había hecho en otras ocasiones, en absoluto me importaba.&lt;br /&gt;-Es sólo si no te viene mal, Ralph. Es un viaje muy largo, y no quiero…&lt;br /&gt;-Que no te preocupes, Lisa- Volví a cortarla, no quería que se sintiera incómoda- Ya sabes que Michael es mi sobrino favorito, se queda aquí y punto.&lt;br /&gt;-Es tu único sobrino, tonto- Al menos la había hecho reír.&lt;br /&gt;-Y si tuviera más, también sería mi sobrino favorito. Mañana por la mañana voy a por él, ¿te parece bien?- Vivían a poco más de una hora de mi casa.&lt;br /&gt;- Sí, claro, Ralph.- Hizo una pausa.- Estará encantado de visitarte.&lt;br /&gt;-Y yo encantado de que venga, Lisa. Lo pasaremos genial.&lt;br /&gt;-Bueno, pues ya mañana nos vemos, ¿vale?- Se la notaba algo más aliviada.&lt;br /&gt;-Claro, enana. Hasta mañana.&lt;br /&gt;-Hasta mañana, hermano.- Estaba a punto de colgar, cuando Lisa añadió algo más -¿Ralph?&lt;br /&gt;-¿sí?- Contesté.&lt;br /&gt;-Gracias. Muchas gracias.&lt;br /&gt;-No las des, tonta. Dale un beso al pequeñajo y dile que mañana se viene de visita, ¿de acuerdo?- Habría hecho lo que fuera por mi hermana- Cuídate, Lisa.&lt;br /&gt;-Hasta mañana, Ralph.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Michael tenía seis años, y era un niño muy especial. Le habían diagnosticado hace tres años un tipo de autismo no muy conocido. La mayor parte del tiempo, se comportaba cómo un niño completamente normal, y esa era sin duda también la mejor parte de todas. Pero, de vez en cuando y sin aviso previo, sufría ataques de nervios, o, por el contrario, se quedaba absorto en su propio mundo y era incapaz de reaccionar a ningún estímulo durante horas. Podía llegar a dar miedo. Por éste motivo, todos queríamos y mimábamos a Michael (no me gustaba llamarlo Mike, me recordaba al capullo de mi cuñado) más de la cuenta. Y aunque mi hermana se lo hubiera tomado a broma, no sin razón, hubiera sido mi sobrino preferido incluso si hubiera tenido otros doce más.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Miré la tortilla que tenía en el plato, que se había quedado fría por culpa de la conversación telefónica. A la mierda. Total, ya no tenía hambre. La tiré a la basura y me acordé de mi madre cuando me decía que no debía tirar la comida, que había muchos niños en África que no tenían nada que comer. ¿Qué podía hacer? No podía enviarles la tortilla, ¿No? Además, no tuvo tantos reparos cuando se marchó de casa y nos dejó solos a Lisa a y mí. Por mí, podía guardarse sus consejos de buena madre dónde le cupieran.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me dolía la cabeza, había estado buscando el fondo de otra botella de Jack Daniel’s. Incluso un imbécil como yo era capaz de darse cuenta de que bebía demasiado. Otra cosa es que me importara lo más mínimo. Decidí irme a la cama. Después de todo, pasar una temporada con Michael podía venirme muy bien para quitarme de la cabeza muchas cosas. Sí, bien pensado, era justo lo que necesitaba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ya en la cama, y estando a punto de dormirme, recordé algo que había escuchado en la grabadora, algo que Robert Straub comentó acerca del diario de su tío:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Según mi tío, a Martha le encantan los niños. No puede pasar mucho tiempo alejada de ellos, y al viejo parecía encantarle…Es bonito que haya gente mayor que le dedique tanto tiempo a los niños.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-3369082526625702808?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/3369082526625702808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=3369082526625702808' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/3369082526625702808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/3369082526625702808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/la-mansin-vi-est-usted-despedido.html' title='La Mansión VI. Está usted despedido'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-7331613347814609402</id><published>2008-03-16T09:32:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:33:22.391-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>La Mansión V. Esta mañana, después de tanto tiempo, he vuelto a ver mi nombre escrito en el periódico</title><content type='html'>Extraído del diario de Richard Straub, 16 de marzo de 1934)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Esta mañana, después de tanto tiempo, he vuelto a ver mi nombre escrito en el periódico. Bueno, en la gacetilla que la gente del lago Sawhawk llama periódico. Sólo han tardado cuatro días en darse cuenta de que he vuelto. Creen que saben, y no saben nada. Y ya han pasado dieciocho años.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando llegó el momento, supe que debía marcharme. Lo supimos, ¿verdad? Era peligroso estar aquí. Aunque son un hatajo de paletos ignorantes, ya hablaban de mí, ya sabían cosas. Pero claro, los niños se habían ahogado, o caído por la ventana, ¿no? No teníamos la culpa si los niños de éste pueblo son así de despistados…a la mierda con todos. No sabían nada, no saben nada. Ya he pasado por lo mismo otras veces. Te vas, y se olvidan. Puedes volver.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sin embargo, al imbécil de Josh Nall le dio por ahogarse en la piscina de su casa un año después de marcharme, lo que sin duda fue un golpe de suerte. De repente, aunque seguían recelando de mí, de nosotros, dejé de ser el sospechoso principal. Nadie podía acusarme, yo me había marchado. Que suerte, la torpeza del pequeño Josh. Y yo no tuve nada que ver en esa ocasión, de veras que no. Esa vez no.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Y ahora he vuelto. Me encanta este pueblo, tenía ganas de volver. Estoy muy cansado, y éste es el mejor sitio para descansar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ayer por la mañana vi a un niño cotilleando cerca de La Mansión. Al pobre casi se le sale el corazón cuando me vio salir de la casa y andar hacia él. Y aún así el valiente ni se movió del sitio. Le advertí de lo peligroso que era andar con cerillas con el bosque tan seco, y le pregunté el nombre. Me dijo que se llamaba Jimmy. Me contó también que siempre iba con otros niños a ver la casa, y que incluso una vez se había acercado hasta tocar los escalones de la entrada. Me encantó cuando me miró con ojos asustados y me preguntó: “¿Ez uzted el hombre loco que vivía en La Manzión?”…¡lo que me pude reír! ¿El loco de la mansión? Por su mirada supe que había escuchado historias horribles de la casa, y de mí. Le dije que no pero que se marchara corriendo a casa ya que era tarde y el loco podía andar rondando. Y le recordé lo de las cerillas… ¡como corría! Pobre, espero que no se meara en la cama anoche.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me encanta vivir aquí. Me siento joven, lleno de vida.”&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;(Extraído del periódico “Derry News”, 3 de abril de 1934)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;TRAGEDIA EN DERRY&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;….el incendio, en el que perdió la vida el pequeño James Carrol, al parecer se originó de forma fortuita cuando el pequeño jugaba en su habitación con una caja de cerillas. Los padres, alertados por el humo, trataron de salvar a su hijo pero por desgracia fueron incapaces de acceder a la habitación. Según fuentes de vecinos y allegados, los padres vieron morir a James, de siete años, que lloraba pidiendo ayuda mirando a su madre…&lt;br /&gt;La madre, Jessica, ha tenido que ser ingresada en estado de shock. Apenas responde a los medicamentos. Faith Lensne, del Hospital Clínico de Portland, ha declarado que la mujer sólo repite lo siguiente: “me miraba a los ojos”…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;(Extraído del diario de Richard Straub, 3 de abril de 1934)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Es peligroso jugar con cerillas. Y es genial haber vuelto.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-7331613347814609402?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/7331613347814609402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=7331613347814609402' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7331613347814609402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7331613347814609402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/la-mansin-v-esta-maana-despus-de-tanto.html' title='La Mansión V. Esta mañana, después de tanto tiempo, he vuelto a ver mi nombre escrito en el periódico'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-6457251645213317658</id><published>2008-03-16T09:29:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:30:13.983-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>La Mansión IV. Brotaba pintura de entre sus dedos.</title><content type='html'>- Brotaba pintura de entre sus dedos. El pelo negro, manchado también de pintura, caía desordenado sobre su frente.- el viejo miraba al infinito, y yo le escuchaba– Tengo noventa y nueve años, Ralph, y pienso dar guerra al menos dos o tres más antes de palmarla, pero jamás he olvidado ningún detalle de la primera vez que vi al Sr. Straub.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Yo tenía seis años, y estaba jugando con mi hermano Joey muy cerca de aquí– continuó el anciano- Siempre veníamos a ver como construían la casa, llevaban casi ocho meses con ella y ya casi estaba terminada. Nos acercamos corriendo y vimos al  Sr. Straub por primera vez. Siempre he estado convencido de que nadie en el pueblo le había visto hasta ese día, jamás había venido a Derry. Nos quedamos quietos cuando se dio la vuelta y  nos sonrió. Se limpió las manos de pintura en los pantalones y nos saludó (lo recuerdo cómo si fuera ayer) con una gran sonrisa. Se presentó cómo Richard Straub, dijo que era forastero, pero que se quedaba a vivir definitivamente en nuestro pueblo. Dijo algo acerca de lo bonito que era todo por aquí, que se alegraba de haber venido. Yo ya no le escuchaba. Sólo miraba sus ojos, verdes, fríos, muertos. Es la única forma que he encontrado jamás para expresarlo, y créeme, Ralph, noventa y tres años dan para darle muchas vueltas al asunto. No existe otra forma para decirlo. Sus ojos estaban muertos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Merrill hizo una pausa para liar otro cigarro. El primero se le había consumido en la mano. Mientras esperaba que continuara con su relato, caí en la cuenta de un detalle de su historia que no tenía sentido.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;- ¿Ha dicho usted que se llamaba Richard Straub? ¿Igual que el Richard Straub que murió aquí hace menos de dos años?- Esperé a que diera la primera calada, aunque mi corazón ya sabía lo que iba a contestar.&lt;br /&gt;- Era Richard Straub, Ralph. El mismo Richard Straub.- Me miró fijamente.&lt;br /&gt;- Espere un momento, amigo… ¿Me está diciendo que cuando murió Richard Straub tenía…&lt;br /&gt;El viejo me cortó.&lt;br /&gt;- Mira,  yo no sé la edad que tenía cuando murió. En 1906 te puedo asegurar que no tenía menos de cuarenta y cinco años. Es fácil echar la cuenta. En 1998 debía tener unos ciento treinta y siete años. Ya no sé qué pensar, Ralph. Tengo casi cien años, he visto morir a tres de mis hijos y a un nieto, y el maldito Richard Straub apenas había envejecido en todo ése tiempo. Por alguna razón, estoy convencido de que debía tener incluso más años.&lt;br /&gt;- No puede ser, seguramente habrá confundido…&lt;br /&gt;De nuevo el viejo volvió a cortarme.&lt;br /&gt;- Mira, Ralph, últimamente tengo muchos problemas de estómago y no puedo pasar mucho tiempo fuera de casa. De hecho, la última vez que me hice el valiente y me fui a jugar al Póker a casa de Jack tuve que volver a casa a cambiarme de pantalones. No he venido a pasar el rato de cháchara discutiendo la edad que tenía o que no tenía el maldito Straub. He venido a decirte que te andes con ojo. Considéralo un favor, Ralph. Un favor de un amigo.&lt;br /&gt;Me miró fijamente, dio una larga calada al cigarro y esperó, quizás para ver si estaba dispuesto a escucharle. Yo le miré sin decir nada. Estaba dispuesto.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;- En 1906, o quizás en 1907, empezaron a ocurrir cosas terribles en el pueblo. Para ser más exactos, (mi madre me decía que si vas a contar algo, cuéntalo bien o cállate, Dios la tenga en su gloria) empezaron a ocurrirles cosas terribles a los niños del pueblo. Murieron al menos doce niños entre 1907 y 1916, cuando Straub desapareció por primera vez.&lt;br /&gt;- ¿Quiere decir que los mató Straub?- Pregunté preocupado, empezaba a asustarme.&lt;br /&gt;- Ojala fuera tan sencillo, Ralph. Al menos hubieran sabido a qué atenerse, hubieran sabido qué hacer. Seguramente lo hubieran matado, algo es algo.- miraba al bosque, recordando.- Simplemente murieron. Primero Robbie Nickelson, que tenía nueve años, se ahogó en el lago. Su madre acabó suicidándose ocho meses después. Para entonces ya habían muerto los hermanos Patty y Josh Hermann (o Himann, no lo recuerdo) en el incendio del colegio. Nunca nadie pudo relacionar a Straub con las muertes, pero estaba claro que tenían que ver con él. Con él y con ésta casa. Por eso tuvo que marcharse el muy cabrón.&lt;br /&gt;Joder, la cosa se estaba desmadrando…&lt;br /&gt;-¿Y ellos creen que yo tengo algo que ver con lo del crío de esta mañana? ¡Eso es una locura!&lt;br /&gt;- Digamos que no les ha gustado nada que estuvieran molestando por aquí, y ahora esto…la mayoría ni siquiera había nacido cuando ocurrió todo aquello, pero han oído historias terribles sobre “La Mansión”. Así la llamaba Straub.&lt;br /&gt;Dio la última calada al cigarro, lo lanzó a la carretera y se levantó.&lt;br /&gt;- Marchaos.- No parecía un consejo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Echó a andar muy despacio por la carretera, por la que no había pasado ni un coche en todo ése rato. Le estuve observando unos segundos y entonces pensé en algo que el viejo había dicho.&lt;br /&gt;-¡Merrill!- No pareció escucharme- ¡Merrill!&lt;br /&gt;Se volvió y me miró. Le hice la pregunta que tenía hace un rato en la cabeza.&lt;br /&gt;-¿Cree usted que el culpable fue Straub o fue la casa? Quiero decir…- No sabía muy bien cómo expresarlo- ¿Cree usted que hay algo maligno que afectó a Straub o al revés?&lt;br /&gt;El viejo miró hacía la casa a mi espalda, con ojos entornados con evidente disgusto.&lt;br /&gt;- Te diré lo que pienso. Pienso que se encontraron, que por alguna razón se estaban buscando.- Apartó la mirada de la casa y me miró a mí- Quizás se necesitaban. Algo así cómo un matrimonio, Ralph. Algo así.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El viejo se marchó y yo me quedé sentado en los escalones. Pensando en Straub. Pensando en Martha. Pensando en los niños muertos hace noventa años, y en Stewey bajo una sábana ensangrentada esa misma mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-6457251645213317658?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/6457251645213317658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=6457251645213317658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/6457251645213317658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/6457251645213317658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/la-mansin-iv-brotaba-pintura-de-entre.html' title='La Mansión IV. Brotaba pintura de entre sus dedos.'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-7751055716134463890</id><published>2008-03-16T09:25:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:32:11.122-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>La Mansión III. Una lágima asomaba a sus ojos verdes</title><content type='html'>Una lágrima asomaba a sus ojos verdes. Parecía incapaz de hablar, incapaz de moverse, incapaz de apartar la mirada de la sábana ensangrentada que cubría el cadáver de su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo transcurría a cámara lenta en mi cabeza. Me bajé del coche, que dejé abandonado en mitad de la calle, y me abrí paso cómo pude entre los vecinos que se agolpaban, muchos llorando, la mayoría observando la escena en silencio. Justo enfrente de mí estaba Carol, la camarera, que no parecía ni siquiera respirar, tan sólo miraba fijamente hacía el suelo. Seguí el rastro de su mirada, aunque ya sabía lo que me iba a encontrar. Una sábana manchada de sangre, demasiado pequeña para cubrir el cuerpo de una persona adulta, pero no de un niño. De repente sentí náuseas, y tuve que apartar la mirada para no vomitar, y me odié por ello. Stewey (tenía que ser él) estaba muerto, justo en el lugar dónde a punto había estado de atropellarlo el día anterior. Agaché la cabeza y me tomé cinco segundos para respirar. Estaba mareado, las piernas casi no me sostenían pero al menos ya había logrado controlar mi estómago. Volví a mirar a la mujer, y de repente ella clavó sus ojos en mí. A punto estuve de caerme hacía atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué habéis venido? ¿Por qué mi hijo? ¿Por qué…- la última pregunta se rompió mientras ella estallaba en lágrimas por fin, aún sin dejar de atravesarme con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entendía nada, estaba sin lugar a dudas fuera de sus casillas. ¿Qué coño podía yo tener que ver en esto? Jóder, ayer me pegué un susto de muerte por culpa de su hijo, sentía de veras que el pobre chaval estuviera ahora muerto, pero sin duda no había sido culpa mía... ¿Por qué me seguía mirando? Busqué en los ojos de la gente algo de comprensión, algo del tipo “entiéndalo, está pasando por un momento muy difícil”, pero no encontré nada de eso. Me acusaban, por alguna estúpida razón que no alcanzaba a comprender me acusaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Está muerto, mi niño está muerto!- Carol estaba totalmente histérica, me chillaba que le devolviera a su niño y que por qué él, que por qué él…Me estaba poniendo realmente nervioso. Tenía que irme de allí, tenía que salir. Es una pena, chaval, una jodida pena, te vas a perder tu baile de graduación y ya nunca podrás montártelo en un coche viejo detrás de algún granero pero la vida es así y yo no he tenido nada que ver y me acusan y me quiero ir, me tengo que ir… me tengo que ir -¡¡Déjame en paz!!- chillé a la mujer, se lo chillé a todos, y eché a correr hasta el coche. Estaba muy asustado, y no acertaba a encontrar las llaves del coche…jóder ¿Dónde están? Aquí están, me voy me tengo que ir salir de aquí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arranqué el coche y ya no frené ni siquiera cuando un viejo me tiró una piedra que me rompió el cristal trasero (¿pero qué coño le pasa a todo el mundo en éste jodido pueblo?), aceleré aún más, traté de tranquilizarme. Hice un esfuerzo por calmarme, tan sólo quedaba un día de trabajo y nos podríamos ir de aquel sitio asqueroso para no volver nunca más. Seguí conduciendo y llegué a la puerta de la casa. Paré el motor y me quedé con la cabeza apoyada en el volante, intentando poner en orden mis ideas… ¿qué había pasado? La cosa estaba muy clara, el niño había tenido la desgracia de que lo pillara un coche y a la madre le ha dado conmigo en pleno ataque de histeria, sólo ha sido eso joder. Respiré una vez… dos… tres…Bien, vamos a hacer nuestro trabajo, a coger la pasta y a irnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando bajé del coche, casi se me sale el corazón por la boca del susto. Había un viejo sentado en los escalones del porche, un tipo viejísimo. Aparentaba tener más de doscientos años. Me acerqué a él y me saludó con un leve movimiento de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Le puedo ayudar en algo, amigo? – aunque la verdad, lo que quería es que se marchara.&lt;br /&gt;- Soy Todd Merrill. Oficialmente, el hombre más viejo del pueblo. Pero puede llamarme sólo Todd, señor…- Curiosa forma de presentarse la del viejo.&lt;br /&gt;- Ralph está bien, sólo Ralph.- me dije a mi mismo que iba a seguirle el rollo un rato, y que en cuanto se pusiera pesado lo largaba.&lt;br /&gt;- Bien, Ralph, te diré a qué he venido. Puedo tutearte, ¿No, Ralph? Bien, muy bien, por supuesto tú también puedes tutearme.- hizo una pausa tan larga que creí que nunca más volvería a hablar. Iba a decirle algo pero entonces habló:&lt;br /&gt;- He venido a contarte una historia curiosa, muy curiosa.- prosiguió-, una historia que me contó mi abuelo hace muchos años. Y más vale que me escuches, Ralph, amigo, porque creo que la historia te interesará. Es una historia que trata sobre esta casa, es la propia historia de la mansión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joder, sin duda me interesaba la historia, en eso no se había equivocado. Me senté en el mismo escalón que el viejo y esperé a que empezara a hablar. Empezó a liar un cigarro. Tenía todo el tiempo del mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-7751055716134463890?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/7751055716134463890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=7751055716134463890' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7751055716134463890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7751055716134463890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/una-lgima-asomaba-sus-ojos-verdes-la.html' title='La Mansión III. Una lágima asomaba a sus ojos verdes'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-1041188276303971956</id><published>2008-03-16T09:23:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:31:08.299-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>La Mansión II. Nunca supe que sabía a lo que habia venido</title><content type='html'>“Nunca supe que sabía a lo que había venido. Cuando la vi atravesar la puerta de mi oficina, aquella lluviosa tarde, supe al instante que aquella muchacha de ojos tristes iba a traerme complicaciones. Era una mujer de la que uno podría enamorarse fácilmente. Era una mujer por la que uno querría morir, o matar.&lt;br /&gt;De todas formas, llevaba bastante tiempo sin ningún caso que mereciera la pena, y tampoco he sabido nunca negarle un favor a una dama, ni siquiera a una tan peligrosa como aquella...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí que era una pérdida de tiempo seguir leyendo, así que arrojé el libro sobre la mesa. Todos los malditos libros de Sam Philips eran iguales, ni siquiera sabía por que coño los seguía leyendo. El gilipollas siempre se enamoraba de la primera rubia que entraba a su despacho y siempre acababa metido en asuntos turbios por su culpa. A la mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las tres de la mañana y la cabeza ya me dolía considerablemente. Había conseguido terminar con la botella de Jack Daniel’s en un tiempo record y ahora pagaba las consecuencias. No me importaba, al principio me había parecido un precio justo a cambio de olvidarme del puñetero crío (¿es usted uno de los señores que está quitando los muebles de “La Manzión”?), pero no me lo podía quitar de la cabeza. El puñetero crío, su madre, y todos los pueblerinos del mundo parecían estar bailando en mi cabeza. Decidí que lo mejor sería ir a la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras me metía en la cama, me acordé de la grabadora. La había guardado en el chaleco por la tarde, y la había olvidado. La grabadora había aparecido en el cajón de la mesa del despacho, y la verdad es que era un aparato bien chulo. Era un modelo Sony bastante moderno, mucho mejor que la mía vieja, así que en cuanto la vi pensé en Michael. A él le había encantado la mía un día que la encontró jugando, por casa, así que seguro que cuando le llevara ésta iba a alucinar. Cuando la encontré no quise que Phil la viera, no sé por qué, pero sabía que si la veía la querría para él. La había encontrado yo, era mía.&lt;br /&gt;Me levanté, fui hasta la silla en la que había dejado el chaleco al llegar a casa empapado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saqué la grabadora, me pregunté que habría grabado. Si es que había algo, claro. Seguramente notas de alguna reunión, o alguna otra chorrada. Le di al play, más por aburrimiento que por otra cosa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me llamo Robert C. Straub, y hoy es 16 de enero de 1998. Comienzo esta grabación justo cuando hace un mes que me he trasladado a vivir a Derry, a la casa que he heredado de mi tío Richard Straub, que desgraciadamente ha muerto hace tres meses a causa de un paro cardiaco. Desgraciadamente para quién le conociera, claro, porque la fortuna me ha sonreído con esta herencia. “&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ayer encontré un diario guardado en un cajón del escritorio. Parecen ser las paranoias del viejo, al menos eso parece tras las primeras páginas. Habla sin parar de una tal Marta, creo que sería su mujer. Es extraño, se refiere constantemente a ella, y sin embargo, en otras ocasiones dice que vive sólo. Es curioso, seguiré leyendo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues yo no pensaba seguir escuchando. Venga, joder, tenía cosas mejores que hacer que escuchar a un tío que no conocía leyendo el diario de otro tío al que tampoco conocía. Dejé la grabadora en la mesilla, y cogí el libro de nuevo. A estas alturas el sueño me había abandonado por completo y quería saber si esta vez me había equivocado con Sam Philips. Quería saber si por una vez habría sido capaz de no sucumbir a los encantos de la primera rubia que entrara a su oficina. Abrí directamente por la última página:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Desde que la vi por primera vez, supe que aquella mujer iba a traerme problemas. Ahora, con su marido muerto en el suelo tras de mí, podía observar la maldad que encerraban aquellos ojos azules, fríos, tristes. Mientras me apuntaba con mi propio revolver, le daba las últimas caladas al cigarrillo que yo mismo había encendido hace un minuto. Nunca te fíes de una rubia de ojos tristes. Y nunca te enamores de ella.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo imaginaba, menudo capullo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-1041188276303971956?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/1041188276303971956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=1041188276303971956' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/1041188276303971956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/1041188276303971956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/nunca-supe-que-saba-lo-que-habia-venido.html' title='La Mansión II. Nunca supe que sabía a lo que habia venido'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-8414953714621701070</id><published>2008-03-16T09:21:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:31:37.487-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>La Mansión I. ¿En qué estás pensando?</title><content type='html'>-¿En qué estás pensando?&lt;br /&gt;-¿Perdona?&lt;br /&gt;-Digo que en que coño estás pensando, que no tenemos todo el día.&lt;br /&gt;-Ah, sí, lo siento, ya voy...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré la grabadora que había encontrado en el cajón de la mesa y decidí que nadie la echaría en falta. La guardé en el bolsillo y me dispuse a ayudar a Phil a levantar el sofá. Debía pesar como dos toneladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya casi habíamos acabado, sólo quedaban los muebles del despacho y por fin podríamos irnos de aquella casa tan extraña. Nos había llevado dos días sacar todos los muebles, teniendo en cuenta que la casa tenía tres plantas llenas de habitaciones, llenas de muebles a su vez. Era una casa antigua, debía tener más de 150 años y a mí personalmente no me gustaba nada. Y menos aún desde que conocíamos la historia reciente de la casa. Mejor dicho, de “La Mansión”, cómo la llamaban los pueblerinos, un bonito hatajo de ignorantes y supersticiosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que cuando nos llamaron para hacer el trabajo la cosa tenía muy buena pinta. Solicitó nuestros servicios una mujer de mediana edad, que se identificó cómo Helen Johnson. La señorita Johnson nos contó que acababa de heredar una casa en Derry y que quería que la vaciásemos por completo. Nos dio instrucciones precisas, quería que nos lleváramos absolutamente todos los muebles excepto el escritorio y una silla que encontraríamos en el despacho de la última planta. Nos pagó la mitad del dinero por adelantado, y la verdad es que la suma que nos había ofrecido era realmente suculenta. Además, lo mejor de todo es que ella no quería saber nada de los muebles que nos llevásemos, así que podríamos venderlos o hacer con ellos lo que nos diera en gana. Un chollazo, vamos. Nos dejó las llaves, la dirección de la casa (“La Mansión”) y nos dijo que la avisáramos solo cuando el trabajo estuviera terminado. Miré a Phil y pude observar que opinaba exactamente lo mismo que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Trato hecho, señorita Johnson. Mañana estaremos allí.&lt;br /&gt;- Es “señora” Johnson. Bien, llámenme cuando todo haya desaparecido de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer día nos estaba cundiendo bastante, por la mañana habíamos vaciado la primera planta entera, y que me aspen si he sudado tanto en toda mi vida. Sí, es cierto, nos iban a pagar un dineral, pero desde luego nos lo íbamos a ganar con creces. Paramos para comer un bocadillo sentados en el jardín y entonces ocurrió…Bueno, no sé si ocurrió algo realmente o no, pero el caso es que me giré para tener una perspectiva de la casa y casi me ahogo con el bocado que tenía en la boca. La casa había cambiado. No sé cómo explicar exactamente lo que vi, no se correspondía con lo que ustedes pueden entender si les digo simplemente que era otra casa. Parecía la misma, joder, era la misma…y no lo era. Era peor. Me dio la impresión de que me miraba. Phil no lo hacía, así que no pudo ver mi expresión sorprendida. O asustada. Me giré rápidamente y me puse a hablar de Béisbol, para ver si se me iba de la cabeza. Me convencí a mí mismo, lo había imaginado, sí, tenía que ser eso. Terminamos las cervezas, recogimos los restos de comida y continuamos trabajando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogimos el coche a las siete de la tarde, cuando ya había anochecido. Phil cogió la estatal sur para ir casa de la chica con la que andaba liado, yo fui hacia el este por la carretera de la costa. Tenía por delante casi una hora de camino, así que mientras giraba a la derecha para coger Main street, iba trasteando en la guantera en busca de unas cintas que me había grabado la semana anterior, con clásicos de Elvis y canciones variadas grabadas de la radio. Se me calló una cinta bajo el asiento de acompañante, así que me estiré como pude para alcanzarla…cuando levanté la mirada me llevé un susto de muerte ¡había un niño de pié en mitad de la carretera! Di un frenazo y giré bruscamente hacia la izquierda y le esquivé por menos de quince centímetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás loco? ¡Casi te mato!-&lt;br /&gt;El niño ni se inmutó, se limito a reírse mientras me miraba.&lt;br /&gt;-¿No me oyes? ¿Qué haces ahí parado?-&lt;br /&gt;Seguía igual. Estaba empezando a ponerme nervioso cuando por fin abrió la boca:&lt;br /&gt;-¿Es usted uno de los señores que está quitando los muebles de La Mansión? (En su boca sonó más como “La Manzión”)&lt;br /&gt;Por un momento me quedé completamente fuera de lugar, no entendía a qué se refería el maldito crío.&lt;br /&gt;-¿Qué dices?-&lt;br /&gt;-La Mansión. La casa roja.- Dijo señalando hacía el bosque.&lt;br /&gt;-Sí…- Parecía que cada vez le hacía más gracia la situación, pero yo no se la veía por ningún sitio, así que le pregunté: -¿Dónde están tus padres?&lt;br /&gt;- Mi madre trabaja allí- Señaló hacia un bar que había al otro lado de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparqué el coche, cogí al niño y con las piernas aún temblando lo llevé hasta el bar. Me acerqué a la que parecía la única camarera del local y le pregunté si aquél era su hijo.&lt;br /&gt;-¡Stewey! ¿Dónde te habías metido? ¡Te he dicho mil veces que no salgas a la calle sólo!&lt;br /&gt;-Señora – Le explique –Tenga cuidado con su hijo, he estado a punto de atropellarle.&lt;br /&gt;Me miró de arriba abajo y soltó una especie de bufido que supuse quería decir “gracias”.&lt;br /&gt;Iba a darme la vuelta cuando Stewey le dijo a su madre:&lt;br /&gt;-Es uno de los señores que trabaja en La Mansión (“La Manzión”) – No entendía porque la llamaba así el niño, y empezaba a exasperarme, pero desde luego para su madre (y para los tres hombres que tomaban café en la barra) ese nombre debía significar algo, por la forma en que me miraron. El bar quedó absolutamente en silencio, y la mirada que me dedicó la madre de Stewey (Carol, según la chapita) fue absolutamente diferente a la anterior. Había un brillo en sus ojos que no alcanzaba a descifrar… ¿Miedo?¿Angustia?&lt;br /&gt;-Si fuera usted tan amable, le rogaría que se marchara de este local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí a la calle aún con la mirada de la mujer (Carol) clavada en mi cabeza. No estaba seguro de lo que había visto en ella, al menos no del todo. Algo que no me había gustado. En la calle estaba empezando a llover, y los truenos a lo lejos anunciaban que era sólo el principio por esa noche. Cojonudo. Cuando quise llegar hasta el coche, ya estaba empapado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-8414953714621701070?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/8414953714621701070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=8414953714621701070' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8414953714621701070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8414953714621701070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/en-qu-ests-pensando-la-mansin.html' title='La Mansión I. ¿En qué estás pensando?'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-7421005916432992651</id><published>2008-03-16T09:20:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:28:08.038-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Humor'/><title type='text'>El golpe de la puerta me despertó</title><content type='html'>El golpe de la puerta me despertó. La verdad es que más bien fue lo que terminó de desvelarme, porque en realidad despierto llevaba más de media hora. Clara se iba a trabajar, y se había despedido de mí con un beso en la mejilla, yo aún en la cama:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pásalo bien, cariño.&lt;br /&gt;-Puff, ya ves, aquí esperándote a que vuelvas.&lt;br /&gt;-Ya sabes que a mi no me gusta trabajar los domingos, Pepe, pero estando Esther mala...&lt;br /&gt;-Ya ya, si lo entiendo, no pasa nada... Bueno, amor, que te sea leve.&lt;br /&gt;-Gracias, luego te veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando escuché la puerta, dejé pasar un par de minutos para asegurarme, y después me levanté de la cama. Me acerqué despacito hasta la puerta del dormitorio y me asomé al pasillo... se había ido. ¡Yujú!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí de la habitación tan sólo con la ropa interior con la que dormía (“No andes descalzo por el parquet”), sin importarme si me veían por el balcón. Que disfrutaran, había perdido seis kilos en lo que iba de año y no era cuestión de esconderme, ¿no?. Me dirigí a la cocina, le di un trago al brik de leche (“No bebas directamente del brik”) y me metí una magdalena entera en la boca (“No seas bruto comiendo”) Cómo pude, me fui cantando para el salón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y es..... que.....yo ¡parapapáá!&lt;br /&gt;Amo la vida, amo el amor ¡parapapáá!&lt;br /&gt;Soy un truhán, soy un señor ¡parapapááá!&lt;br /&gt;¡Algo bohemio y soñadooOOOOR!”&lt;br /&gt;("No des voces por el pasillo”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Micifuz me miraba desde su silla con una mirada increíblemente expresiva... seguramente acababa de decidir que ya me había vuelto loco definitivamente. Puede. Le di una golosina de esas que tanto le gustaban (“No des de comer a Micifuz golosinas por la mañana”) para asegurarme de que no se chivara... ya sé que es un gato, pero un gato con una mirada muy expresiva. Mejor prevenir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para comer me preparé una pizza de Casa Tarradellas en el microondas, y me la comí tirado en el sofá, aun en ropa interior (“No comas en el sofá”, “No andes desnudo por la casa”, “ten cuidado con las migas”) No tuve ningún cuidado con las migas, ya barrería después. Me quedé dormido según estaba tirado en el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde, dispuse todo lo necesario: saqué mi botella de Chivas 12 años, mi tabaco, el Marca y el As..y puse la radio para estar al día de la jornada futbolística. Mientras me preparaba un cubata, “¡El talonario, el talonario...talonario bancotel!”, me encendí el primer pitillo de la tarde (“No fumes en el salón”), y me relajé.. El Madrid estaba palmando “¡Pepe, un puritoo!” contra el Getafe, y para más INRI, el barsa estaba metiéndole cuatro al Cádiz..necesitaba relajarme más aun, había que confiar en San Ronaldo Redentor..”Cuponazo de la ONCE, porque todos los días ¡Toca! Todos los días ¡Toca!... (“No pongas los pies encima del sofá”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La jornada de liga acabó, y con ella se fue el relax. Mi cabeza empezaba a repetir una y otra vez frases de ánimo como “El algodón no engaña” o “Mr.Propper fue al principio ahora se llama Don Limpio”, preparándome para lo que tocaba a continuación. Pasé la mopa por el salón, fregué los pocos cacharros que había ensuciado y escondí los periódicos deportivos para tirarlos al día siguiente por la mañana. Dejé el salón impecable, puse comida seca en el cuenco de Micifuz y, tras ver un rato la tele, me metí en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe de la puerta me despertó. Miré el despertador de la mesilla, las 23:27.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pepe ¿Ha fumado alguien en el salón? ¿Dónde estás?&lt;br /&gt;-¡Aquí!&lt;br /&gt;-¿Ya estás acostado? ¡Que hombre tan aburrido! ¿Qué tal el día?&lt;br /&gt;-Aquí, esperándote. Cómo siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-7421005916432992651?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/7421005916432992651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=7421005916432992651' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7421005916432992651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7421005916432992651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/el-golpe-de-la-puerta-me-despert.html' title='El golpe de la puerta me despertó'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-4033695953503029897</id><published>2008-03-16T09:19:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:27:53.741-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Humor'/><title type='text'>Cuando cogí el bolígrafo, la mano me temblaba</title><content type='html'>Cuando cogí el bolígrafo, la mano me temblaba.¡Qué nervios! Se iba a llevar una sorpresa enorme...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa llevaba en venta dos semanas, y según mi primo, un agente inmobiliario serio y trabajador, bastantes personas se habían interesado por la misma. Así que, suponía que en unos pocos días ese asunto estaría finalizado, terminando con el último lazo que me unía a Madrid. Había preparado todas mis posesiones, que tristemente me habían cabido en unas pocas maletas, y ya estaba preparado para mudarme a Londres con ella, la mujer de mi vida...¡íbamos a ser tan felices! Pero antes había comprado billete de ida y vuelta para darle una sorpresa. El próximo que comprara, sólo sería de ida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el aeropuerto de Gatwick, que se encuentra a bastantes kilómetros de la capital, tomé un taxi hasta Oxford St. La oficina de Marta estaba en una calle paralela a ésta, en una de las zonas más comerciales y céntricas de la “City”. La verdad es que yo no tenía apenas ahorros, pero por lo que ella me contaba, las cosas no podían irle mejor. Había ascendido rápidamente, y tenía un puesto de importancia dentro de su empresa. Hizo bien en irse a vivir a Inglaterra, la verdad, le salió bien la jugada. Y hubiera hecho yo bien también si me hubiera ido con ella. Ahora si estaba más animado, pero entonces, hace 9 años, no me atreví a seguirla. La había echado mucho de menos, la verdad, pero ahora que por fin lo tenía claro, nada podría impedirnos ser felices juntos de nuevo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué hasta la puerta de su oficina, con la esperanza de que aún trabajara allí. Hacía más cuatro años que no recibía ninguna carta suya, ni siquiera por navidades, lo que era muy extraño, ya que yo aun vivía en la misma dirección. Incluso pregunté varias veces en la oficina de correos, pero me decía que no tenían nada allí..aunque vaya usted a saber, con lo ineficientes que son los funcionarios en España, cualquier cosa era posible...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte, aun trabajaba allí, aunque ahora era “ Comercial Manager” no-sé-qué... Me costó dar con ella, porque aunque preguntaba por ella con claridad (“sorry me: You Know Marta Soriano?”), nadie parecía conocerla. Finalmente, le enseñé su foto a una mujer muy maja que andaba por allí y me indicó con gestos un despacho al final del pasillo. Cuando llegué allí, una secretaría me atendió en castellano.¡Gracias a dios, alguien sensato en aquella casa de locos! Me dijo que Mrs.Philips estaba en una reunión, pero que podía dejarla una nota y ella se la haría llegar. Intenté explicarle que a mí me tocaba un pié la tal Philips esa y su reunión, que yo quería ver a Marta Soriano. Le enseñé la foto y ella me dijo que efectivamente esa era Mrs.Philips.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se había cambiado el apellido? Todo podía ser, supongo que tanto tiempo entre aquellas gentes tan raras bien podían trastornar al más pintado. Daba igual, sólo pensaba en nuestro futuro en común, en lo felices que íbamos a ser...ya habría tiempo de que me explicara todas aquellas tonterías de los apellidos, aquello era una minucia comparado con nuestro amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio un papel para que pudiera dejarla una nota o algún teléfono si quería. Cuando cogí el bolígrafo, la mano me temblaba.¡Estaba tan ilusionado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginaba su cara de sorpresa cuando leyera mi nota...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-4033695953503029897?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/4033695953503029897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=4033695953503029897' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/4033695953503029897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/4033695953503029897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/cuando-cog-el-bolgrafo-la-mano-me.html' title='Cuando cogí el bolígrafo, la mano me temblaba'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-6683458752028597905</id><published>2008-03-16T09:18:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:27:38.484-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Al volverse lo vio claro</title><content type='html'>Al volverse lo vio claro. Duró sólo un segundo, puede que menos, pero fue un segundo de absoluta y total comprensión. Es curiosa la forma en la que nuestro cerebro es capaz de estirar algunos pequeños fragmentos de tiempo hasta que parece que transcurren a cámara lenta. Este era uno de esos momentos. Alguien, quizá incluso él mismo de forma inconsciente, había pulsado el botón de “slow” para que ningún detalle, por insignificante que fuera, pasara inadvertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al volverse, observó como la gente seguía andando, ajena a cualquier cosa que no fueran sus propios problemas. Observó el tráfico, bastante intenso ahora que se acercaba el mediodía. Observó la pistola que Carlo sujetaba contra su estómago, y, esto último es lo que más le horrorizó, observó la mirada radiante del que hasta hace poco consideraba su amigo. Observó su expresión de triunfo, de placer. Sonreía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante ese segundo, eterno en su cabeza, pensó en su mujer y su hijo, en qué sería de ellos. Pensó en los últimos seis meses, huyendo de ciudad en ciudad. Le habían proporcionado una nueva identidad, un trabajo seguro...una nueva vida para los tres. Le habían asegurado protección, joder, le habían prometido que estando tan lejos estarían seguros por fin. Le habían dado esperanzas de estar a tiempo...de estar a tiempo para rehacer su vida, olvidar el odio, la muerte...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al volverse lo vio claro. Era inútil. Daba igual lo lejos que huyeras, lo seguro que creyeras estar. Al final, siempre te encontraban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucho un “clic”, demasiado familiar como para que no supiera lo que iba a suceder. Al final, justo antes de que acabara todo, no pensó ni en su mujer ni en su hijo. No pensó en sus seres queridos, no tuvo un último momento de lucidez. Sólo miedo, horror...y la mirada de placer de su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daba igual lo lejos que huyeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, siempre te encontraban.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-6683458752028597905?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/6683458752028597905/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=6683458752028597905' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/6683458752028597905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/6683458752028597905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/al-volverse-lo-vio-claro-cuentacuentos.html' title='Al volverse lo vio claro'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-8621568789476850216</id><published>2008-03-16T09:10:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:27:23.067-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Humor'/><title type='text'>Áura es una mujer</title><content type='html'>"Aura es una mujer. Aura es una mujer...¡Que hostias va a ser una mujer si sólo tiene 16 años!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dí un portazo y salí a la calle. Mientras entraba en el garaje a buscar el coche, no podía dejar de escuchar las palabras de mi mujer mientras desayunábamos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"-No te das cuenta, pero Aura ya es una mujer- me decía.&lt;br /&gt;-¿Pero qué dices? ¡Sólo tiene 16 años!- No conseguía salir de mi asombro.&lt;br /&gt;-Pues tendrás que aguantarte, pero le he dicho que puede traer a su novio a cenar esta noche- contestó.&lt;br /&gt;fpfffpfpfpfpffff (hala, el café desparramado por toda la mesa, y encima tendré que cambiarme de corbata....)&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Qué has dicho?- Alucinaba. -De ningún modo.&lt;br /&gt;-Pues te aguantas pero ya le he dicho que sí."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahi acabó la conversación. Intenté replicar, pero Claudia puso la cara que pone cuando decide que la conversación ya se ha acabado. Asi que fuí a cambiarme la corbata (y el pantalón, joooder como me he puesto) y me fui directo para el trabajo.. "si es que es increible, en esta casa no cuentan conmigo para nada.."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el trabajo no podía olvidar el asunto, no dejaba de imaginar a mi hija trayendo a un melenudo asqueroso a casa, o algún hippioso de esos con barba y guitarra... después de formatear el disco duro del ordenador de contabilidad por error y quemar las cortinas de la oficina de mi jefe al encender un cigarro, el Sr.Antunez (el susodicho) me invitó amablemente a tomarme el resto del dia libre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"-Váyase usted a casa, Rebollo, que estará más tranquilito.."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A casa? ¡si, hombre, a casa! no, no, no estaba dispuesto a ir a casa a esperar placidamente a que llegara mi hija con aquel robaniñas..me fuí a casa de mi primo Genaro, que tiene 4 hijas y seguro que sabía aconsejarme sobre que hacer para expulsar de mi casa a aquel indeseable..jejejjee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Genaro no estaba en casa, estaba en el trabajo...claro, a las tres de la tarde era lo normal. De todas formas Rosita, su mujer, intentó animarme diciendome que no me preocupara, que peor que sus hijas no podía ser el asunto: La mayor se echó de novio a un comunista director de teatro alternativo que fumaba marihuana, y la segunda no tuvo otra idea que liarse con el batería de un grupo de rock llamado "los porretas" o algo así...y en ambas ocasiones no tuvieron más remedio que recibirles, ser amables, y alegrarse cuando sus pequeñas cortaron con sus respectivos novios. La cosa estaba clara, Ramón...valor y al toro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a casa cerca de la hora de cenar (es que mi primo vive en Valencia...) y aun me sorprendí más cuando ví a Pedrito sentado en el salón. Pedrito es el hijo de los vecinos, un chico muy agradable e inteligente, incluso he oido que lleva camino de ser un lider en las Nuevas Generaciones del PP...un chaval como ya quedaban pocos. Estudioso y aplicado. Joer, el chaval me caia genial, pero ...¿es que tenia que enterarse del asunto todo el vecindario? Seguro que Toñin le habia invitado para que el también se riera de mí y del novio de su hermana..si es que este niño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me disponía a pedirle a Pedrito que marchara a su casa y decirle que ya podría venir otro dia, que seguro que para el sábado le habría conseguido la entrevista a Mariano Rajoy de "El Mundo" que me pidió...cuando Aura se me acercó por la espalda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"-Papá..¿no te ha dicho mamá que había invitado a Pedro a cenar esta noche?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente me fijé en Aura. Estaba muy guapa. Y que decir de Pedro (ya no sería Pedrito nunca más para mí), apuesto galán, español dónde los haya...Una lágrima asomó en mis ojos, y de repente caí en la cuenta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aura es una mujer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-8621568789476850216?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/8621568789476850216/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=8621568789476850216' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8621568789476850216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/8621568789476850216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/cuentacuentos-2-ura-es-una-mujer.html' title='Áura es una mujer'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-7264660443250504138</id><published>2008-03-16T09:07:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T09:27:03.152-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'>Hacía frío aquella mañana</title><content type='html'>Hacía frio aquella mañana. Claro, qué otra cosa podía esperar. Si lo pensaba bien, era incluso adecuado, asquerosamente adecuado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese lunes, el primer dia de curso, había decidido recibirle con frío. La verdad es que por lo general el frío no le molestaba demasiado, pero unido a la mala noche que había pasado era suficiente para desanimar a cualquiera. El primer dia de curso, el primero que tenía en casi ocho años. Bien, estaba de vuelta. Por fin sentaba la cabeza, volvía a estudiar. Eso era lo que quería, ¿no?...sí, eso creía..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se duchó, se afeitó y empleó diez minutos en escoger la ropa adecuada. Al fin y al cabo era importante dar una buena primera impresión. Se decidió por unos vaqueros, una camiseta de su viaje a Londres y una cazadora comprada en Pull&amp;amp;Bear (hacía mucho frío) y no se vió muy mal en el espejo. Bueno, algo sí. Muy mayor.. ¿dónde iba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salío a la calle y esperó en la parada del autobús. Tardaba en venir, y cuando estaba a punto de darse la vuelta...lo vió venir al final de la calle. Joder, casi hubiera deseado que no hubiera llegado. Estaba lleno de chavales de unos 20 años que iban a clase..de repente se sintió fuera de lugar. Venga, ánimo..es sólo el primer día. Lo vas a hacer por que te lo debes a tí mismo...pero cada vez se daba más cuenta de que quizás se estuviera engañando..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la puerta de la universidad, las fuerzas le habían abandonado definitivamente...no era su lugar, lo veía clarísimo en esos momentos. Se había intentado engañar, había querido verse capaz cuando era obvio que no lo era. Ocho años sin estudiar son demasiados. Muy bien, campeón, esta vez si que la has cagado. Date la vuelta, vete a casa. Siempre nos dicen que aprovechemos las oportunidades, que cojamos los trenes que pasan. Pero a veces no llegamos a tiempo a la estación, o llegamos y estamos demasiado ocupados haciendo el gilipollas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se montó de nuevo en el mismo autobús que acababa de dejar, y no tuvo ganas ni de mirar por la ventanilla durante el trayecto de vuelta. Se había creido capaz...y no lo era.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-7264660443250504138?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/7264660443250504138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=7264660443250504138' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7264660443250504138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/7264660443250504138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/haca-frio-aquella-maana.html' title='Hacía frío aquella mañana'/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2555710811765422076.post-4420704360717481878</id><published>2008-03-10T15:47:00.000-07:00</published><updated>2008-03-11T05:57:10.084-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentacuentos'/><title type='text'></title><content type='html'>Soy el mendigo que sólo acepta sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así rezaba el cartel situado a los pies de aquél tipo junto al lago. Estaba de pié entre una enorme vidente con pañuelo gitano y un titiritero que se esforzaba por llamar la atención de algunos de los niños que pasaban de la mano de sus padres. Me detuve un instante a contemplar al dueño del cartel que había llamado mi atención, y Sara continuó unos metros hablando sola sin darse cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre vestía una gabardina negra, botas de motorista y gafas oscuras, y tenía la cabeza completamente rapada. No se movía ni hacía gestos para atraer a los caminantes, como si supiera que su sola presencia bastaría para llamar la atención. Esperaba tranquilo, con las manos detrás de la espalda y una sonrisa casi imperceptible asomando a su boca. Se dio cuenta de que le miraba y me hizo un gesto con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Así que sólo sueños, ¿eh amigo?&lt;br /&gt;- Así es, señor. -tenía un marcado acento del éste de Europa- No mucho pedir.&lt;br /&gt;- ¿Y para qué los quiere, si puede saberse?- me acerque a sólo unos pasos de dónde se encontraba.&lt;br /&gt;- Hace años perdí míos, señor. Una desgracia, terrible desgracia. No puede vivir sin sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al darse cuenta de que ya no caminaba a su lado, Sara se había dado la vuelta para ver donde me había metido. Se puso a mi lado y me habló en voz baja al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué haces? -sujetaba mi brazo con fuerza, clavándome las uñas- Vamonos, venga.&lt;br /&gt;- Espera un momento.-contesté divertido, tratando de aflojar la presión de su mano y dirigiéndome al mendigo- Supongamos que quiero donarle un sueño. ¿Como lo hacemos? ¿Le hago una transferencia?&lt;br /&gt;- Mucho más fácil, señor. Sólo tiene relajarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre avanzó dos pasos hasta situarse justo delante de mí. Dejó ver por primera vez sus manos, enfundadas en unos negros guantes de cuero que se quitó con cuidado dedo a dedo. Posó la palma de su mano en mi frente y dijo unas palabras en un idioma que me era desconocido. Sujetó mi hombro con la otra mano y habló en susurros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Relájese, señor. Piense un lugar hermoso, un lugar en que sido feliz. Recuerde personas que acompañaban, en cosas que hizo. Relájese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una imagen se formó en mi cabeza: Sara y yo caminando por una playa desierta que habíamos encontrado en Ibiza el verano anterior. El agua que mojaba nuestro camino llenaba el ambiente de sal y espuma, y la fina arena se escurría bajo nuestros pies a cada paso. Sara me abrazaba y sonreía, y el sol brillaba en sus rizos rubios. Caminábamos hacia una cala escondida, en la que haríamos el amor al caer la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise besarla y entonces me di cuenta de que caminaba sólo. Sara ya no estaba junto a mí. Las huellas en la arena se perdían delante de mí, y las seguí gritando su nombre. Las olas habían dejado de romper en la playa, y el agua del mar se tiñó de rojo, dándole el aspecto de un terrorífico lago en calma. Corrí tanto como pude hasta que me torcí el tobillo y caí rodando por la arena. Me levanté ahogando un grito de dolor, y con el tobillo hinchado, avancé por la orilla como pude. Había algo en la arena al final de la playa, algo que se movía, tenía que llegar allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba menos de cien metros, vi que lo que se movía era una figura negra que saltaba y aullaba alrededor de algo en el suelo. Volví a caer, y como pude continué arrastrándome por la arena. Escuchaba los gritos de la criatura y los gorgoteos que me llegaban cada vez que se inclinaba sobre la figura que ahora podía ver tendida en el suelo. Cuando me acerqué, grité horrorizado cuando vi que Sara me miraba desde el suelo con unas cuencas sin ojos. La boca deformada en una mueca de horror se movía lentamente, como si tratara de hablar. El mendigo saltaba a cuatro patas a su alrededor, reía y chillaba con el rostro lleno de sangre y cada varios segundos metía la cabeza en el estómago de Sara y desgarraba con los dientes, llenando la arena de sangre. El mendigo metió la mano en la boca de Sara y desgarró su lengua, tirando de ella mientras me miraba riendo. Chillé, la vista se me nubló, y me tambaleé hacia atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caí al suelo en el parque junto a Sara. La gente que pasaba junto al lago y los que miraban al titiritero se volvieron hacia mí, aunque ninguno se detuvo más de un segundo. Sara se inclinó asustada, preguntándome qué me había pasado. La acaricié el rostro con las manos, me levanté y la besé en la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranquila, estoy bien. Me he mareado, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre de la gabardina estaba de rodillas con los brazos abiertos y la cabeza echada hacia atrás, como si esperara la lluvia para beber. Abría y cerraba la boca como si le costara respirar, y pasaba su lengua una y otra vez por sus labios y sus dientes. Las gafas se habían caído de su rostro, dejando ver unos ojos minúsculos de color rojo. Se incorporó mirándome mientras colocaba de nuevo sus gafas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias, señor...-dijo con voz siseante mientras un hilo se sangre asomaba por la comisura de sus labios- Muy amable de su parte.&lt;br /&gt;- Vamonos de aquí, venga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abracé a Sara y nos alejamos rápidamente de aquél sitio. Insistió en que me tomara un café para el mareo en cuanto llegamos a casa. Yo no dejaba de abrazarla y tocarla con las manos, necesitaba saber que estaba conmigo y estaba bien. Pasamos el resto de la tarde viendo una película en casa y haciendo el amor. Por la noche, volví a llenarla de besos y me dormí enredado en su cuerpo, desnudos como estábamos. Había olvidado la pesadilla con el roce de la piel de Sara, y descansé tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mitad de la noche me desperté con dolor de cabeza y Sara no estaba a mi lado. La luz del salón estaba encendida, así que supuse que estaría viendo una película, como tantas y tantas noches en las que le costaba conciliar el sueño. Me iba a levantar para ver qué hacía cuando un dolor increíble atravesó mi pierna desde el tobillo. Palpé con las manos en la oscuridad, y comprobé que lo tenía hinchado y dolorido. Aterrorizado, encendí la lámpara de la mesilla y vi que a mi lado en la almohada había una lengua ensangrentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando escuché las risas y los gorgoteos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2555710811765422076-4420704360717481878?l=elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/feeds/4420704360717481878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2555710811765422076&amp;postID=4420704360717481878' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/4420704360717481878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2555710811765422076/posts/default/4420704360717481878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpistoleroibaenposdeel.blogspot.com/2008/03/as-rezaba-el-cartel-situado-los-pies-de.html' title=''/><author><name>El Pistolero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02531276232952172760</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_xrCSrNq9qGU/R9W-iybACsI/AAAAAAAAAAM/j0cfNownFa4/S220/100_0560.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry></feed>
